La obesidad se ha convertido en una epidemia silenciosa en América Latina, impulsada no solo por hábitos individuales, sino también por entornos que la promueven: los llamados ambientes obesogénicos.
En América Latina, la obesidad es una problemática creciente que trasciende fronteras, clases sociales y edades. Aunque sus causas incluyen factores genéticos y estilos de vida sedentarios, existe una influencia menos visible pero igual de poderosa: los ambientes obesogénicos. Estos entornos, definidos por la UNICEF como el conjunto de factores sociales, económicos y físicos que favorecen el desarrollo de la obesidad, están presentes en la mayoría de las ciudades de la región.
Calles poco caminables, la alta disponibilidad de comida ultraprocesada, publicidad dirigida a niños y la falta de políticas públicas eficaces han configurado una realidad donde la obesidad no es solo una elección individual, sino también el resultado de un sistema que la normaliza y la perpetúa.
Los distintos hábitos alimentarios de Latinoamérica, el estilo de vida y la dificultad para acceder a una dieta saludable, responsable y balanceada, así como factores genéticos y costumbres, han influido en la prevalencia de la obesidad en la región de manera significativa, tan es así que:
- En México, 7 de cada 10 adultos vive con sobrepeso u obesidad.
- En Colombia, 1 de cada 2 personas tiene prevalencia con exceso de peso.
- En Argentina: 7 de cada 10 personas lleva una vida con obesidad.
- En Chile: 3 de cada 4 personas tienen obesidad y uno de los IMC más altos de la región.
- En Brasil: 3 de cada 5 personas son afectadas por esta condición.
- En Perú: 7 de cada 10 peruanos tienen sobrepeso u obesidad.
- La media regional en América Latina es de 6 de cada 10 personas con sobrepeso y 1 de cada 4 con obesidad.
Más allá de ser un problema catalogado como estético, la obesidad es una condición que afecta a la salud con múltiples consecuencias, las cuales pueden ir desde aumento en la presión arterial, apnea del sueño, diabetes tipo II, hasta desarrollar algún tipo de cáncer.
Defunciones anuales
A nivel mundial, la obesidad y sus consecuencias son responsables de más de 41 millones muertes cada año o lo que se traduce también como el 97% del total de las defunciones, lo que la posiciona como la principal Enfermedad Crónica No Transmisible que afecta a la población.
Cada cuatro de marzo se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la Obesidad, es por ello que expertos instan a la población a acercarse a profesionales de la salud y adoptar hábitos que ayuden a combatir esta condición. Camille Woitiski, presidenta de la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable señala que: “Enfrentamos una pandemia silenciosa y normalizada, por lo que el deber que tenemos como industria y profesionales de la nutrición es brindar información científica con respecto a los nutrientes para llevar una nutrición sin fronteras”.
A ese respecto dijo que “existen productos que pueden ser aliados de la nutrición responsable, tales como los suplementos alimenticios. Es importante resaltar que estos no van a curar enfermedades, ni brindar una pérdida de peso por arte de magia, por lo que no deben confundirse con los denominados “productos engaño”. Un suplemento es útil para llegar a niveles óptimos en cuanto a nutrientes se refiere, debido a que con una dieta común, muchas veces no se obtienen las cantidades necesarias que requerimos diariamente”, agregó Woitiski.
De acuerdo con la comunidad científica, hay suplementos que contienen agentes antiobesogénicos y estudiosseñalan que pueden favorecer un estilo de vida saludable, siempre y cuando se complementen de actividad física y acompañamiento de profesionales de la salud. Para que un componente sea considerado antiobesogénico, debe actuar bajo alguno de estos mecanismos:
- Regulación de la formación de células grasas
- Aumento de la oxidación de grasas
- Mejora de la sensibilidad a la insulina y metabolismo de la glucosa
- Modulación de la microbiota intestinal
- Regulación del apetito y la saciedad
Los expertos en el área de salud mencionan que es importante llevar un estilo de vida que permita combinar la actividad física, una dieta balanceada y responsable, horarios de sueño adecuados y tener el acompañamiento de profesionales de la salud para conocer las necesidades específicas de cada persona. Es importante mantener acciones en conjunto entre empresas, autoridades y sociedad para combatir la obesidad, no solo en el marco del día mundial de la lucha contra la obesidad, sino todos los días.