Amando también mis sombras

Amando también mis sombras

Amando también mis sombras

Cada ser humano que habita esta Tierra posee un lado oscuro que forma parte de su dualidad, sombra, término que acuñó el psicoanalista Carl Jung. Una gran parte de nosotros no reconoce esos miedos, frustraciones, que forman parte de nuestra personalidad.

Y es que nuestra necesidad de pertenencia, que es algo natural y el ego, nos hace no reconocer eso que entendemos como un mal comportamiento y por eso reprimimos ira, rabias, enmascarándonos y siendo “buenos”, complaciendo, sin mostrar la autenticidad de lo que sentimos.

Ahora bien, cuando nos hacemos conscientes de esa sombra que habita en nosotros podemos gestionarla de una forma que podamos crecer, sanar, sublimarla, para que redunde en nuestro desarrollo y pueda hacerlo también en el de los demás.

Mi sombra particular siempre ha sido un carácter fuerte, que llevado al extremo, puede utilizar la palabra y entonación como recursos que pueden herir verbalmente o transformarse en el más profundo sarcasmo.

Este carácter gestionado descubrí con el tiempo para mi beneficio y el de los que me rodean resultó en una gran explosión de creatividad para proyectos, escribir, no deja de estar ahí, pero ya lo reconozco y no lo miro con cara fea, es mi autenticidad y dualidad revelada, que forma parte de mí.

Es tan importante hacernos conscientes de nuestra sombra, dejarla que hable, integrarla, sin juzgar. Y si no podemos verla, buscar ayuda para ver esa sombra personal que no nos deja avanzar, para poder gestionarla de una mejor manera y no acumular sentimientos y emociones que pueden estallar en un momento dado y hacernos daño y a los demás.

“Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”, Jung.