Pamplona.- La cantante navarra Amaia Romero ha celebrado por todo lo alto su cumpleaños número 27 en el Navarra Arena de Pamplona. Lo ha hecho con un concierto con el que ha dado el pistoletazo de salida de su gira de 2026 con la que actuará en seis lugares del país.
Horas antes de arrancar, la artista ya había adelantado que este no era un concierto más, asegurando a diferentes medios que era el “más especial hasta ahora».
Ante más de 12.000 personas Amaia ha derrochado energía desde el arranque, tanta que ha tenido que tomar agua tras las dos primeras canciones.
Un concierto en el día de su cumpleaños
Con su ya característico estilo natural, espontáneo y divertido, la artista ha reconocido que estaba «cagada” por los nervios y ha repetido que se trataba de su concierto “más importante», lo que ha provocado el estallido del público, que le ha cantado ‘Cumpleaños Feliz’.
Amaia ha estado de manera permanente interactuando con el público generando una gran comunión que ha sido respondida a base de aplausos y ovaciones mientras la cantante iba ofreciendo su repertorio, que ha recogido canciones de diferentes años, como ‘La vida imposible’, ‘Dilo sin hablar’ o ‘El relámpago’.

El pabellón se ha llenado de ritmos pop indie, en los que se entremezclaban otros sonidos de corte electrónicos u ochenteros, aunque hablar de un género en el caso de Amaia resulta casi irrelevante, ya que si por algo se define su música es por su personalidad y carácter único, es decir, pura Amaia en cada letra.
Porque a la ganadora de OT 2017 parece que todo le queda bien y así lo ha demostrado esta noche, capaz de bailar como si buscase en directo cuál sería su siguiente movimiento, luego pasarse al piano con ‘Nanai’ y a continuación mostrar su parte más virtuosa con la voz gracias a ‘Me pongo colorada’.
Las canciones de Amaia despliegan experimentación, fusiones que aparecen, desaparecen, vuelven, pero sobre todo se mantiene una sensación de libertad y confianza absoluta de que en todo ello hay un encaje y que funciona, lo que hace que se cree una obra única.

A lo largo del concierto, Amaia ha dejado la duda de qué música no puede cantar o tocar, ya que además del piano ha deleitado al público con el arpa mediante su canción ‘Ya está’, uno de los momentos más íntimos y delicados que se ha vivido, con un mensaje profundo sobre la muerte.
Otro elemento que ha completado la experiencia ha sido el buen empaque con los músicos, bailarines y coristas que han acompañado a Amaia y la han elevado todavía más.
Amaia, con los suyos
Aprovechando que estaba rodeada de los suyos, Amaia ha recordado a su abuela, fallecida hace algo más de dos años, con motivo del tema ‘Despedida’, un homenaje a su ser querido, que “murió rodeada del amor de todos sus hijos’, y ha reconocido que se trata de una melodía “tranquilizadora” para ella.
Aunque esa calma poca ha durado y en menos de cinco canciones Amaia ha cambiado el tono y ha puesto a saltar a buena parte de los presentes al ritmo de ‘Nuevo verano’, uno de los sencillos más celebrados, al igual que el siguiente, ‘M.A.P.S’, con la que se ha oído al público cantar junto a ella.

Con ‘La canción que no quiero cantarte’ y ‘Quedará en nuestra mente’, Amaia ha alcanzado la cima del evento y se ha fundido en un estallido coral con la gente, encarando así el final del concierto, pero antes han sonado ‘Zorongo gitano’ y ‘Yamaguchi’, quizá los dos momentos donde se ha visto lo mejor de lo que es capaz de hacer su voz privilegiada.
Tras estas, no podía faltar ‘Aralar’, que Amaia cantó recientemente en la Nochevieja de RTVE, una muestra de amor por sus raíces, para cerrar el concierto con ‘Bienvenidos al show’, la última nota de una noche de música total y celebración. «No podía tener mejor cumpleaños», se ha despedido Amaia.
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EFE
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