Amagar y no dar
Este es un país donde echar “guararé”, y hacer “aguajes y allantes” se ha convertido en una profesión de deja excelentes beneficios, en especial económicos.
Es más, estos tres elementos se han oficializado en todos los sectores de esta sociedad.
Así se hace valer que: “el aguaje es la mitad del pleito”, para hacerse notar a como dé lugar, para dar de qué hablar.
Por eso es que muchos de esos “bulteros” cuando se acercan a un medio de comunicación proclaman: “mencióname, aunque sea para hablar mal, pero mencióname, para así sonar”.
Hay que decir que en la política es donde más se llevan a la práctica todos estos malabares, aunque estos son apenas unos pocos del rosario interminable que emplean, se inventan y reciclan.
En los deportes este sistema se viene empleando desde hace muchos años, aunque con connotaciones, quizás menos llamativas e imprudentes, aunque buscando los mismos resultados de los demás.
Es tan así, que un sinnúmero de dirigentes inorgánicos se han mantenido por años en diferentes organizaciones sin haber efectuado un trabajo mínimamente adecuado.
Han adoptado esa práctica de los políticos, por aquello de que: “imita lo que deja buenos resultados, no importa lo que tengas que hacer”, y como canta Jhonny Ventura en uno de los estribillos de un guaguancó: “amagar y no dar”.
Precisamente, esto es lo que se ha venido haciendo en todos los estamentos de la vida nacional, y el deporte, aunque usted no lo crea, está entre los protagonistas. ¡Qué pena!
RADARES. Hace años se implementó el uso de cascos en el boxeo aficionado, pero eso le quitaba emoción y fue eliminado para los Juegos de Río… Manny Pacquiao desea ir a las Olimpiadas por Filipinas, lo que puede ser el preludio de que el boxeo se convierta en uno de los deportes de más atracción si otros estelares le siguen los pasos.
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