Alex y su gran lucha
Alex Rodríguez está librando la batalla más importante de su vida, con las demandas que ha interpuesto a todos los entes que buscan sacarlo a cómo de lugar del negocio.
El antesalista de los Yanquis sabe que ya no puede dar un paso atrás, que no está en condiciones de abdicar, que debe llegar hasta las últimas consecuencias, sin importar, incluso, los millones que están en juego, aunque en el fondo el pleito tiene en lo económico el principal protagonismo.
Y creo que es una estrategia inteligente, abrirse todos los frentes que lo están adversando, debido a que casi todas las acusaciones están envueltas en cierto velo de misterio, al punto que la opinión pública que en un principio lo condenaba iso facto, ahora está a su favor en un gran por ciento.
El reto no es nada fácil, es una corporación de intereses muy poderosa que sabe que una decisión en su contra podría significar el descalabro moral y económico de entidades que por años han vendido la pulcritud, transparencia y de decencia como partes claves de su accionar, y que se demuestre que todo ha sido y es una gran farsa, sería desconcertante para millones de personas que confían ciegamente en sus operaciones.
Alex y sus abogados saben eso perfectamente, por lo que han estructurado un pleito en todos los frentes, que proyectan muy buenos augurios, si observamos que la basamenta fundamental de sus acusadores se viene desmoronando y demuestra no tener el soporte que originalmente esgrimían como elementos capaces de destruirlos.
Estamos pues, ante una guerra donde Alex enfrenta la posibilidad de caer, pero también existen amplias posibilidades de que también se derriben monstruos económicos que hasta hace poco eran incólumes.
Creo que sin proponérselo, dado que si se le hubiese sancionado por 50 partidos, en vez de 211, quizás no se habría producido este juicio, en que las Grandes Ligas, el Comisionado Bud Selig y los propios Yanquis, podrían sufrir el desbarajuste económico y moral de toda su historia.
Solo será cuestión de unos meses, para recoger, unos los frutos, y otros los muertos.