Alemania no debe abusar de extranjeros
Desde que los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea, las noticias económicas del Reino Unido han sido bastante positivas.
Los derrochones británicos siguieron comprando hasta caer desmayados y adquiriendo casas que cuestan mucho más de lo que ganan.
La actividad manufacturera del país, pese a haberse contraído en julio, se ha recuperado, al igual que el sector de los servicios.
En cambio, la caída de 1,5 por ciento intermensual de la producción industrial alemana anunciada el miércoles –la mayor baja en casi dos años- fue sólo la prueba más reciente de que la economía alemana se está desacelerando un poco.
No es de sorprender que la economía alemana, que se basa en las exportaciones, sea vulnerable a un shock de confianza como el Brexit (junto con otros factores como China). Cuando la incertidumbre es grande, los bienes de capital alemanes no están primeros en la lista de compras de la gente y las fábricas nacionales harían bien en producir una menor cantidad de ellos.
La crisis financiera mundial afectó mucho a Alemania justamente por esa razón.
El Reino Unido y Alemania son el equivalente económico del yin y el yang, uno no puede sostenerse sin el otro.
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