Al rescate de los clubes
Cuando una sociedad no prioriza y abandona a sectores que han sido y se mantienen como fundamentales en la consecución de su desarrollo integral, no hay fórmulas que valgan para salvarla.
Ese ha sido el caso de los clubes deportivos y culturales, los que con muy contadas excepciones se mantienen activos en sectores donde representan una necesidad imperiosa.
Si hoy los clubes no tienen la incidencia de décadas pasadas , ha sido producto de dirigentes que por diversas causas dejaron la lucha por los mejores intereses del barrio o el sector donde están enclavados.
Estas entidades, cuando trabajan con la debida seriedad, cumplen un rol de primer orden en el desarrollo de todas las estructuras del barrio, por lo que requieren de la cooperación de todos.
No cabe la menor duda que si los clubes estuvieran funcionando a toda capacidad, muchos de los males que hoy acosan a esos sectores no existirían o su incidencia fuera muy baja.
El Estado debe volver a jugar un rol de primer orden para ayudar a que los clubes deportivos y culturales retomen el papel que les corresponde, en especial en los sectores más marginados.
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