La pasada semana, durante una rueda de prensa convocada por la comunidad china en la República Dominicana para defender a algunos comerciantes a los cuales se les han cerrado de manera provisional algunos establecimientos comerciales que en muchos casos no cumplen a cabalidad con algunas leyes en materia de libre competencia y otros aspectos legales, en procura de solicitar a las autoridades “que se les permita operar con normalidad”, su representante legal, Ramón Peralta, se atrevió a llamar “vagos” a los dominicanos.
Me llené de indignación al escuchar a su representante legal, el abogado Ramón Peralta, afirmar y repetir que “a los dominicanos no les gusta trabajar”, nada más aberrante y falso; si hay algo que caracteriza a los dominicanos, donde quiera que van, es su siempre disposición al buen hacer, a trabajar de manera honrada para llevar el sustento a su familia o para cubrir sus necesidades básicas.
Mis orígenes son cibaeños, específicamente de la provincia Monseñor Nouel (Bonao), donde desde que tengo uso de razón he escuchado hablar de la laboriosidad de los ciudadanos orientales (especialmente de los procedentes de China), porque allí se estableció una gran colonia que diversificó y dinamizó las labores comerciales y agrícolas, sobre todo en las plantaciones de arroz y otros rubros, utilizando mano de obra dominicana; por eso siempre he simpatizado con ellos.
Pero de ahí a tolerar tales afirmaciones sería renunciar a mis principios de buen dominicano.
Lo que no dice el representante de esos comerciantes es que el comercio chino en la República Dominicana ha venido enfrentando severas acusaciones por prácticas ilícitas, incluyendo evasión fiscal, subvaluación de mercancías y uso de mano de obra ilegal.
Lo que no se atreve a reconocer este señor es que la Dirección General de Aduanas (DGA) identificó más de RD$15,215 millones en impuestos y multas por competencia desleal, cerrando múltiples establecimientos por incumplimientos laborales y de seguridad.
Si al dominicano se le pagara lo justo, como hacen varias empresas de capital dominicano y de otros países, el dominicano trabaja; lo que ocurre, mi estimado señor, es que sus representados, además de las imputaciones señaladas en los párrafos inmediatamente superiores, violentan las leyes laborales y migratorias, contratando a nacionales haitianos, en su mayoría en condiciones de migrantes ilegales, para pagarles “chilatas” y despedirlos tres días antes de que se cumplan los tres meses que establece nuestro Código Laboral, para evitar pagar derechos adquiridos por los trabajadores.
Las remesas son un pilar fundamental de la economía dominicana, representando cerca del 8.6 % del PIB y alcanzando cifras récord superiores a los US$10,756 millones en 2024. Este flujo de divisas, enviado mayormente desde EE. UU., impulsa el consumo, reduce la pobreza y sostiene la estabilidad cambiaria, reflejando una alta dependencia externa. ¿Y usted, señor representante, sabe cómo se logra eso?
Trabajando.
El sistema integrado de transporte de Santo Domingo, que incluye el Metro y el Teleférico, moviliza en promedio más de 350,000 usuarios diariamente, alcanzando picos que superan los 380,000 pasajeros en días de alta afluencia, y esos usuarios no son turistas: son dominicanos que salen diariamente a buscar el pan de cada día.
Por el hecho de que unos cuantos mojigangosos (de quienes usted ha sido defensor: Yailin, la más viral, Mami Jordan) sean los que sobresalgan en las redes y unos que otros salgan a delinquir cada día, no quiere decir que somos unos vagos.
Ahora, simplemente voy a enumerar los principales ilícitos asociados al comercio chino en RD, destacados en informes de 2025 y 2026, que incluyen:
Evasión fiscal y aduanera: se han detectado miles de contenedores con subvaluación, evadiendo impuestos al reportar valores inferiores a los reales.
Comercio de ilícitos: venta de productos falsificados, medicamentos sin registro y artículos de contrabando, impactando la salud y la economía local.
Estructura y seguridad: clausura de tiendas por falta de licencias de construcción y fallas estructurales peligrosas en locales comerciales.
Competencia desleal: exigencia de pagos en efectivo para evitar el rastro bancario y no emitir facturas con comprobante fiscal, afectando al comercio formal.
Aunque los representantes del sector empresarial chino han negado las acusaciones de lavado de activos y defendido su generación de empleos, la DGA y otros organismos continúan con operativos de fiscalización para contrarrestar estas prácticas.
He dicho, señor abogado Ramón Peralta.
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Héctor Gerardo
Periodista,locutor, poeta y ensayista. Ha laborado en distintos medios de comunicación y ha producido programas de radio y televisión nacional. Es productor desde hace 28 años, junto al profesor Messala Tapia el Programa " Al tanto" en la WLCH, Radio Centro 91.3 y 100.3 FM, en la ciudad de La...