Agricultura vs. minería

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

La minería no es propiamente una actividad productiva sino extractiva. No produce minerales, los extrae. Está vinculada a recursos no renovables, por lo que genera una dependencia de algo que no se sostendrá en el tiempo.

Por su lado, la agricultura es una actividad productiva: toma el sol, el agua y la tierra, y los transforma en alimentos. Convierte recursos naturales renovables en bienes de mercado.

Aunque ambos son sectores primarios de la economía, la minería no genera cadenas de valor en nuestro país. De su lado la agricultura tiene un alto potencial para agregar valor y desarrollar un efecto económico multiplicador.
La minería basa su rentabilidad en invertir lo menos posible para extraer y procesar. Los minerales tienen un valor específico en el mercado, el margen de ganancia sólo se incrementa reduciendo costos.

Por su parte la agricultura incrementa los beneficios agregando valor a lo que se produce, sea por el rubro, su calidad, o el procesamiento.
Vemos que mientras la minería busca ahorrar, la agricultura busca dar valor. Es por eso que la minería siempre va a tender a dar el menor beneficio posible a las comunidades donde opera, pues en eso basa su rentabilidad. Sin embargo, la agricultura siempre va a tender a dar mayor valor a lo que produce.

Para los países puede resultar tentador recurrir a la minería, pues genera ingresos con una intervención mínima del Estado, quien pone a disposición minerales que le regaló Dios, para que los otros hagan la inversión y le den parte de los beneficios.

Por su lado el desarrollo de una agricultura competitiva requiere de políticas públicas bien elaboradas, acciones articuladas, inversiones públicas estratégicas. Resulta más complicado y riesgoso, aunque sea más rentable y sostenible.

Casi siempre el camino fácil es a la larga el peor camino, ya lo dice un Mateo 7:13 :“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición”.