Agenda Nacional de Políticas Públicas
Una agenda nacional de políticas públicas (ANPP) es necesaria como marco donde se describan las orientaciones que demandan los tiempos actuales, es una tarea inaplazable. El momento presente es de grandes desafíos económicos, sociales y políticos. Se requiere de una política económica coherente que dé respuesta a los problemas nacionales y responda cómo lograr mantener el buen ritmo de crecimiento de años anteriores.
La promoción de un crecimiento sostenido por sectores, equilibrado es necesario dentro de un programa de políticas integradas que refuercen el crecimiento del producto interno bruto (PIB) nos referimos a sectores del modelo económico: turismo, zonas francas de exportación, remesas, construcción, comercio, agricultura, la inversión extranjera directa, tendente al logro de mejorar el producto potencial de este año, que disminuya los riesgos y que enfrenten los retos internacionales del presente.
Las reformas pendientes: tributaria y fiscal, la de la seguridad social, la de agua, la de trabajo, son de primer orden para recuperar la senda del crecimiento. Para estimular este último unido al empleo, es necesario mantener vigente la prudente orientación macroeconómica que refuerce la eficacia de la política fiscal y de paso la estabilidad financiera que corrija situaciones de sobreendeudamiento y promueva la inversión productiva.
El afianzamiento de los marcos fiscales puede generar mayores niveles de confianza con ingresos y gastos más propicios para el crecimiento que contengan los riesgos fiscales. Impulsar mediante principios rectores el presente con vista al futuro implica lo siguiente: 1-colaboración entre instituciones y los tres poderes a fin de lograr nuestras metas de desarrollo. Aportando los recursos necesarios lo que implica una labor conjunta con el sector privado y la sociedad civil. 2- compromiso este debe ser constante en otras palabras la voluntad política debe aportar la chispa, pero el compromiso debe ser firme para mantener la llama. 3- flexibilidad de ser posible, las iniciativas deben serlo y ajustarse a las circunstancias concretas con margen para la adaptación a nuestras realidades.
Las prioridades nacionales de los países en desarrollo como el nuestro están obligadas a impulsar su propio desarrollo, pero se basan en la implementación de políticas macroeconómicas solidas que contengan la inflación, los ciclos de auge y caída, y la deuda pública.
Debemos procurar una situación fiscal saludable mediante la reforma tributaria que atienda la política fiscal y de forma conjunta con la monetaria eficienticen el manejo presupuestario con suficientes reservas internacionales para preparar al país para el shock adverso por problemas de la guerra en el Medio Oriente y el consiguiente aumento de los precios del petróleo que trastornan por lo regular el sistema de precios de la economía y así mejorar los controles necesarios que afecten la producción lo menos posibles.
Las instituciones sólidas promueven la confianza y la previsibilidad para apoyar la implementación de las reformas descritas y la inversión privada tan necesaria para sentar y respaldar el desarrollo.
Es prioritario movilizar ingresos, la administración tributaria debe simplificarse, de forma que sea eficaz y de amplia base para la transparencia de su aplicación. Una vez se logre el aumento de los ingresos deben ser utilizados para atender asuntos urgentes y prioritarios que apoyen la credibilidad en una sólida gestión de las finanzas públicas.
Se requiere de fortalecer proyectos privados y mejorar las prácticas de las adquisiciones públicas son de especial interés, para lograr eficiencia en la necesidad urgente de contrataciones sobre todo en la infraestructura en todo el territorio. Las inversiones del sector privado deben verse como la de un socio esencial para el desarrollo, además expandir el sector financiero es clave en los grandes proyectos y las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).
Cuando los diseños de regímenes tributarios y comerciales tienen criterios orientado a ayudar en su escalamiento (MIPYMES) se debe proteger su proceso de desarrollo que es clave para mejorar su acceso al crédito. Además, estos regímenes pueden ayudar a la atracción de la inversión extranjera vitales para el estímulo, desarrollo y expansión.
Pero sobre todo estas características del régimen tributario deben reflejarse en el esfuerzo adicional para que la política económica distribuya los beneficios del crecimiento de forma justa y que llegue a todos los segmentos poblacionales y de paso contengan el daño ambiental.
Prestar atención a la eficacia de los servicios públicos, lograr mayor inclusión de las mujeres en la fuerza laboral, y lograr un sistema de seguridad social orientado a una justa distribución que logre verdadera protección social son los elementos importantes de la agenda pública nacional para este 2026.
