Santo Domingo.– La decisión del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, de reforzar su presencia militar en Haití, tras la desaparición de cuatro de sus efectivos, podría convertirse en un punto de inflexión en la lucha contra las pandillas que mantienen bajo su control amplias zonas del territorio haitiano.
Así lo planteó el ex cónsul de Haití en República Dominicana y director ejecutivo de la Fundación Zile, Edwin Paraison, quien consideró que la situación representa una oportunidad para que la comunidad internacional emprenda acciones más contundentes contra las organizaciones criminales.
Paraizon sostuvo que la intervención salvadoreña no debería generar cuestionamientos desde el punto de vista diplomático ni necesariamente representar una violación del derecho internacional, debido a que El Salvador ya había ofrecido su colaboración y participaba en los esfuerzos multilaterales para enfrentar la inseguridad haitiana.
Recordó que, en marzo de 2024, Bukele manifestó su disposición de colaborar con Haití en el combate contra las bandas armadas y que incluso el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, visitó ese país para discutir las posibilidades de cooperación.
Explicó que aquella propuesta estaba condicionada a tres elementos fundamentales: una resolución de las Naciones Unidas que autorizara la intervención, la aceptación de las autoridades haitianas y el financiamiento de la misión por parte de la comunidad internacional.
“Yo no creo que esto pudiera ser cuestionado, porque ya existía una propuesta de colaboración”, expresó el exdiplomático.
En ese sentido, consideró que tanto las autoridades haitianas como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Gobierno salvadoreño podrían encontrar los mecanismos diplomáticos necesarios para concretar una participación más amplia de las fuerzas enviadas por Bukele.
La actual Fuerza de Supresión de Pandillas fue autorizada mediante la resolución 2793, aprobada en septiembre de 2025, y su mandato fue prorrogado hasta marzo de 2027. Esa autorización exige que las operaciones respeten la soberanía haitiana y las normas internacionales de derechos humanos.
Desaparición de militares plantea nuevo desafío
El representante de la Fundación Zile advirtió que la desaparición de cuatro técnicos militares salvadoreños, luego de una emboscada perpetrada por grupos armados el pasado 18 de octubre, constituye un enorme desafío para las autoridades haitianas y la comunidad internacional.
El incidente motivó que Bukele ordenara el envío de fuerzas especiales para participar en las labores de búsqueda y rescate, con la advertencia de que podría intensificar las operaciones contra las pandillas si sus compatriotas no eran liberados.
Paraizon entiende que este acontecimiento podría impulsar una respuesta internacional de mayor contundencia, especialmente ante los limitados resultados obtenidos hasta ahora.
“Con el secuestro o la desaparición de estos cuatro soldados de El Salvador, se crea un desafío enorme, tanto para Haití como para la comunidad internacional”, manifestó.
El exfuncionario recordó que las operaciones contra las pandillas involucran actualmente a la Policía Nacional de Haití, el reducido ejército haitiano, efectivos internacionales y personal de seguridad privado contratado por el Gobierno.
Entre estos últimos mencionó a los hombres que operan bajo el liderazgo del estadounidense Erik Prince, mediante un contrato millonario con las autoridades haitianas.
Sin embargo, cuestionó que, pese a la participación de estos actores, no se hayan conseguido resultados suficientemente contundentes para restablecer el control territorial y garantizar la seguridad de la población.
“Hay que admitir que, hasta ahora, a pesar de la conjugación de esfuerzos, todavía no tenemos resultados concretos en esa lucha contra las bandas armadas, bandas terroristas”, expresó.
Paraizon recordó que la comunidad internacional inició una nueva etapa de intervención en Haití con la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad en 2023, que dio paso al despliegue encabezado inicialmente por Kenia, sin que se consiguiera desarticular a las organizaciones criminales.
Consideró que, después de tres años de esfuerzos internacionales, los acontecimientos recientes obligan a revisar la efectividad de las estrategias implementadas.
“Estamos frente a una situación que interpela a todos los actores y que ojalá ahora nos permita llegar a una acción contundente que traiga la paz y un ambiente favorable para las elecciones en Haití”, concluyó.