Abuso infantil e institucionalización

Altagracia Suriel
Altagracia Suriel

El caso de los niños rescatados en un hogar de cuidados en Haina vuelve a poner el tema del abuso infantil en el tapete. 14 Niños y niñas dejados a su suerte en un supuesto centro de cuidado que en vez de asegurar su protección, los maltrataba.

El tema no es nuevo. Uno y otro caso se suceden ante una consternación social que no dura suficiente como para compelir a las autoridades competentes a solucionar el mal. El hogar ya había sido intervenido por Conani, pero seguía funcionando como si nada. Ya habíamos visto casos similares en hogares de pasos de esa institución en los que incluso se han producido hasta muertes de niños.

Y es que la institucionalización de niños y niñas ya se ha demostrado que incrementa la vulnerabilidad para esta población. Las situaciones de abusos físicos, psicológicos y sexuales han sido el pan nuestro de cada día en las instituciones de internamiento infantil. Estos violaciones de derechos están asociadas a falta de supervisión, a encubrimientos, a ausencia de programas de intervención terapéutica y al institucionalización indiscriminada sin respetar los grupos de edades, entre otros factores.

La apuesta por la familia es una solución al problema de las violaciones de derechos de los niños y niñas en contextos institucionales. Hay que asegurar que la vida en un entorno familiar saludable sea posible para cada niño, niña o adolescente. Si no es con su familia de origen puede serlo incluso con una familia acogedora que quiera brindarle cuidado y protección.

Es lo que más conviene al interés superior del niño consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño, que es contundente al plantear que el interés superior del niño tiene que ser una prioridad en cualquier decisión, ley o media que le afecte priorizando siempre su bienestar y beneficio.

La Ley 136-03 también hace una apuesta por la familia al señalar en su principio VIII que establece que la familia es la responsable, en primer término, de asegurar a los niños, niñas y adolescentes el ejercicio y disfrute pleno y efectivo de sus derechos fundamentales.

Para reducir los abusos contra los niños y niñas, además de acabar con la institucionalización, hay que reforzar la responsabilidad paterno filiar y castigar más severamente el abandono y descuido de los hijos e hijas.

Sobre el autor

Altagracia Suriel

Columnista de El Día