Abinader: “Tengo amigos, pero no cómplices; este gobierno no retrocede frente a la corrupción”
El presidente Luis Abinader reafirmó que la lucha contra la corrupción constituye “la columna vertebral” de su gestión y advirtió que mientras permanezca en el cargo no habrá impunidad ni privilegios para nadie.
Durante su sexta rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el mandatario fue enfático al declarar: “Yo tengo amigos, pero no cómplices; este gobierno no retrocede, no negocia y no se rinde frente a la corrupción”.
Abinader sostuvo que la honestidad es una línea que no se cruza y aseguró que en su administración “no existen intocables ni protegidos”, reiterando que cualquier funcionario señalado con pruebas será destituido y puesto a disposición del Ministerio Público.
“No habrá escondites ni silencios cómplices”
El jefe de Estado afirmó que su gobierno ha fortalecido la independencia del Ministerio Público y ha respetado la separación de poderes, subrayando que la justicia debe actuar sin interferencias políticas.
En referencia a casos bajo investigación, incluyendo el de SeNaSa, indicó que el Gobierno se ha constituido en actor civil para procurar la recuperación del patrimonio público. “Los culpables no solo tendrán todo el peso de la ley, tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado”, expresó.
Recordó que al asumir el poder prometió que no habría impunidad ni para la corrupción del pasado ni para la del futuro, y aseguró que esa promesa se ha cumplido.
Mejoras en indicadores internacionales
El presidente también citó avances en índices internacionales vinculados a transparencia y gobernanza. Señaló que el país ha mejorado su posición en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, pasando del puesto 136 en 2020 al 99 en 2025.
Asimismo, mencionó avances en mediciones del Banco Mundial sobre efectividad gubernamental, del Índice de Libertad Económica de la The Heritage Foundation y en evaluaciones del Foro Económico Mundial en materia de estabilidad política.
Abinader concluyó asegurando que su compromiso contra la corrupción es “incondicional” y que no habrá marcha atrás en ese esfuerzo, aun cuando implique costos personales o políticos.
“Un Estado honesto no es una opción; es una obligación moral”, afirmó ante legisladores y autoridades presentes.
