Aberrante e insólito

Juan Mercado
Juan Mercado

Es aberrante e insólito tener que escuchar repetidamente a los cazatalentos de los equipos de Grandes Ligas que el mayor temor que tienen sobre las inversiones que hacen en los jóvenes dominicanos, de 16 años y medio, es la forma como sus padres les manejarán el dinero adquirido a través de los bonos en el futuro inmediato.

Los cazatalentos reconocen que estos bonos se entregan a estos jóvenes por la proyección que realizan, las cuales pueden o no cumplirse, pero la mayoría coincide en señalar que muchos no cumplen con las expectativas creadas por las preocupaciones que les crean sus propios padres por el mal uso que les dan a su dinero.

El juego de béisbol es dominado por un amplio componente psicológico, que si se pierde por distracciones como estas automáticamente acaban con las carreras de estos bisoños, que es lo que realmente son.

Varios escuchas me confiaron que antes de decidir firmar a varios jovencitos enviaron a sus casas a investigadores y por los malos resultados que obtuvieron decidieron no firmar a esos jugadores.

Es bien sabido que lo primero que hace la mayoría de los padres de estos niños es comprar varias jeepetas del año a la vez, incluso los dealers se las fían hasta que les lleguen los bonos.

Se sabe que el cambio de ‘estatus’ que se produce de una manera tan brusca no es fácil de asimilar, sin embargo, lo más importante es pensar que el bono es apenas el primer dinero que se le entrega a un prospecto que se le proyecta una carrera millonaria.