Abandono familiar es otra condena para jóvenes en conflicto con la ley
- Muchos provienen de hogares disfuncionales y, además, enfrentan el rechazo social debido a los errores cometidos. Familiares dejan de visitarlos como forma de castigo.
Santo Domingo.- El abandono familiar y la falta de amor son otras de las condenas causantes de que jóvenes que se encuentran recluidos en los Centros de Atención Integral para Adolescentes en Conflictos con la Ley Penal (CAIPACLP) cometieran un delito.
Así lo expreso el director del recinto de Hato Nuevo (Ciudad del Niño), Julio Alfredo Puente Guerrero, quien dijo que muchos provienen de hogares disfuncionales y, además, enfrentan el rechazo social por su comportamiento y ahora por los errores cometidos. Estos adolescentes necesitan el respaldo tanto del Estado como el de sus familiares.
El rechazo de los padres como un castigo emocional para los internos
Cuando estos adolescentes entran al recinto, esos “padres y madres quieren darle apoyo, porque entienden que, como allá afuera no le dieron el apoyo para poder hacer una rescisión de su adolescente, tan dolida”, indico Puente Guerrero. También explicó que la familia es la primera célula de la población para poder sacar un producto eficaz a la calle con valores.
La familia debe fomentar el amor propio a estos jóvenes “amarse como familia y fomentar los valores que tienen que ver con la cristiandad, la educación y el amor propio”.
Luego que estos adolescentes están en el centro, algunas familiares dejan de visitarlos como forma de castigo, una situación que afecta emocionalmente a los jóvenes y dificulta su proceso de rehabilitación.
El centro alberga a 109 de los 302 adolescentes en conflicto con la ley que se encuentran recluidos en los diferentes recintos del país por la comisión de delitos.
En este centro, los jóvenes continúan sus estudios académicos y reciben formación técnica para facilitar su reinserción social. Así lo informó el director del centro, Julio Alfredo Puente Guerrero, quien explicó que actualmente hay 66 adolescentes preventivos y 43 que cumplen sanciones tras haber sido condenados.
Los internos tienen edades comprendidas entre los 13 y 17 años y reciben un trato digno, con pleno respeto a sus derechos.
Señaló que algunos adolescentes ingresan al recinto siendo menores de edad bajo medidas de coerción consistentes en prisión preventiva. Sin embargo, durante el proceso judicial alcanzan la mayoría de edad y posteriormente son condenados.
En estos casos, si mantienen una conducta ejemplar, pueden concluir el cumplimiento de su sentencia en el centro, de lo contrario, son trasladados a un recinto para adultos.
Estadísticas y delitos más comunes en el centro de Hato Nuevo
Los delitos más frecuentes cometidos por los adolescentes recluidos incluyen robo agravado, violación sexual, homicidio, delitos relacionados con drogas, agresión sexual, golpes y heridas y otros.
A pesar de haber cometido delitos, los adolescentes tienen la oportunidad de continuar sus estudios de nivel primario, secundario e incluso universitario. Además, pueden realizar cursos técnicos impartidos por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep).

El director destacó que la educación constituye uno de los pilares fundamentales del proceso de rehabilitación. Desde su ingreso, los adolescentes son integrados a un programa de atención integral desarrollado por un equipo multidisciplinario compuesto por psicólogos, trabajadores sociales, educadores de formación académica y técnica, así como profesionales del área legal.
“Todos trabajamos de manera conjunta desde el momento en que el adolescente entra al centro para lograr una transformación positiva basada en valores”, expresó Puente Guerrero.
Entorno familiar
Explicó que el proceso inicia con una evaluación psicológica para determinar si el joven presenta alguna condición relacionada con la salud mental. Posteriormente, el trabajador social interviene en el entorno familiar, debido a que el respaldo de los familiares resulta fundamental para alcanzar resultados favorables en el proceso de rehabilitación.
La educación formal es impartida por docentes del Ministerio de Educación (Minerd), quienes ofrecen enseñanza básica y secundaria. Mientras tanto, la formación técnica está a cargo de profesores del Infotep.
“Nuestro centro tiene el privilegio de contar con una escuela completamente climatizada en todas sus aulas. Asimismo, considero que es una de las mejores escuelas, ya que ofrece condiciones óptimas para el aprendizaje de los adolescentes”, manifestó el director.
Así es el proceso de ingreso de los adolescentes al centro de Hato Nuevo
Cuando un adolescente ingresa al centro de Hato Nuevo, es ubicado inicialmente en una de las casitas de observación del recinto, donde permanece entre 10 y 20 días bajo evaluación del comité disciplinario.
Durante este período se realiza un primer encuentro en el que se le explican las normas institucionales, se identifican posibles conflictos con otros internos, se establece contacto con la familia y se gestiona el ingreso de sus pertenencias personales. Cada una de estas casitas cuenta con un equipo integrado por un educador o guía, un psicólogo, un trabajador social y un representante del cuerpo de seguridad.
Asimismo, reciben el apoyo de otras áreas del centro, especialmente del sistema educativo. Durante la primera semana se revisa el estatus académico del adolescente. Si el joven estudiaba antes de ingresar al sistema y aún es posible continuar el año escolar, se realizan las gestiones necesarias para integrarlo de inmediato a la escuela.
En caso de que el adolescente sea reincidente y manifieste haber tenido conflictos previos con otro interno, las autoridades lo ubican en un espacio donde no tenga contacto con esa persona.
Posteriormente, el equipo multidisciplinario evalúa su perfil y determina en cuál de las ocho casitas de tratamiento regular será reubicado.
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Cuántos centros para adolescentes en conflicto con la ley existen en República Dominicana
— Menores
En el país hay cinco Centros de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, uno de ellos para niñas, en los cuales se busca trabajar con ellos para que no tengan que volver, sino transformar su vida.
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