A Dios rogando….

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Los activistas anticubanos de Miami convocaron para el 26 de abril pasado a una jornada de oración para pedirle a Dios dizque por la libertad de Cuba. Aunque anunciaron que se rezaría en muchos países del continente, incluyendo República Dominicana, desde donde supuestamente también viajarían delegados, el intento pasó sin pena ni gloria.

Por más que se haya repetido que al César lo del César y a Dios lo que es de Dios, y que Cristo recalcara que su reino no es de este mundo, la derrotada contrarrevolución de Miami, trata de usar a Dios como estandarte, aunque en quienes cree es en Donald Trump y Marco Rubio, que han impuesto a Cuba y a su pueblo los rigores más implacables del bloqueo. Entonces, a Dios rogando y con el mazo dando.

Pobre de Dios, en la boca y en los planes de esta clase de feligreses. Los continuadores de agentes del terrorismo como Posada Carriles; los sucesores de Jorge Mas Canosa y su mafia política y económica; los que organizan expediciones armadas contra la integridad territorial y la seguridad interior de Cuba, los que oran porque el gobierno yanqui endurezca el bloqueo, aunque el pueblo cubano sufra aún mayores penalidades, y los que, a pesar de la siempre actual y valedera advertencia de Antonio Maceo, claman porque Trump ordene un ataque militar en gran escala, con todas sus consecuencias materiales y humanas y se apodere de la isla.

Esperan que bajo las botas invasoras y sobre las tumbas y los escombros, reine la libertad por la que rezan estos profanadores. Porque ¿Cuál libertad es la que se persigue? Cuba superó el viejo sistema bajo el cual la oligarquía legalizaba su dominio cada cuatro años, mientras para los de abajo, bastaba el circo electoral, con el soborno de los votantes incluido, y todo seguía igual. Ese país tiene su sistema de participación popular establecido, con sus probables limitaciones y sus déficits, pero no puede exigírsele lo imposible, si ha tenido y tiene que defender su existencia en el ambiente de cerco y plaza sitiada que se le ha impuesto.

Y, en última instancia, cabe aclarar, que Cuba ejerce la más importante de todas las libertades para cualquier Estado nacional digno de ese nombre: la libertad y el derecho de ejercer su soberanía, esa libertad que no tienen los gobiernos que la asedian, la libertad de decidir su propio rumbo, sin permitir dócilmente que ningún agresor extranjero se lo imponga.

Sobre el autor

Rafael Chaljub Mejía

Columnista de El Día. Dirigente político y escritor.