Washington.-El intento de golpe, después de todo, es sólo la señal más reciente de que en Turquía a muchos no les gusta el estilo poco democrático de Recep Tayyip Erdogan.
Su índice de aprobación cae entre los turcos, los votantes rechazaron sus intentos de ampliar las facultades presidenciales y, en las elecciones de junio pasado, su Partido AK no pudo mantener la mayoría en el parlamento.
La primera reacción del presidente ante el golpe ha sido detener a cientos de oficiales, hacer una purga de miles de efectivos en las fuerzas armadas y destituir a miles de jueces, al tiempo que acusaba del intento de golpe a su ex aliado político Fethullah Gulen, clérigo que ahora vive en un exilio autoimpuesto en Pensilvania. Gulen lo niega, el gobierno turco no ha presentado pruebas.