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Los astilleros quiebran en Brasil y actividad va a Asia

Rio de Janeiro.-Si hay un sector industrial en el que se reúnen todas las conmociones políticas y económicas de Brasil, es la construcción naval.

Un astillero de Río de Janiero, donde la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, había prometido emplear un ejército de soldadores, electricistas e ingenieros para fabricar plataformas petroleras marítimas, está prácticamente cerrado.

Día por medio, 50 trabajadores en promedio entregan sus cascos y vuelven a su casa sin empleo, según el sindicato del astillero. Más de 5.000 estaban en la planta a fines de 2014, y para fines de este mes se habrán ido todos.

El astillero Inhauma es el último en sucumbir a una crisis que ha eliminado casi la mitad de los empleos del sector naval del país en los dos últimos años, dejando a las empresas en quiebra y a los acreedores sin cobrar.

También representa el fracaso de los planes de Brasil de construir casi desde cero una industria de alta gama capaz de competir con los astilleros asiáticos y abastecer la expansión petrolera marítima más ambiciosa de la Tierra.

La empresa estatal Petróleo Brasileiro SA, que había acordado pagar más para hacer construir las plataformas en el país con el fin de poner en marcha la industria naval, está enviando ahora el trabajo nuevamente a Asia.

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