Artistas sin norte
Hablando en la redacción del periódico alguien dijo que estaba bueno de hacer cada año homenaje al merengue de los 80 en los premios Soberano.
Para su sorpresa fueron muchos los que se alzaron y dijeron que era esta parte del ceremonial quien salvaba la premiación y más aún se convertía siempre en los segmentos más vistos el día del premio.
Entonces él me dice ¿eso significa que no ha pasado nada con la música después de los ochenta?, pues así es, muy poco es lo que ha pasado en la música dominicana en las últimas décadas.
Solo algunas propuestas se han levantado y han cruzado fronteras dejando el patio y convirtiéndose en artistas queridos en muchos países. Hacer buena música se está tornando difícil cuando ves que hoy día algunos cantantes se preocupan más por abultar sus cuentas en los bancos que por componer una buena canción. Ahora para un exponente es más motivador comprarse el último carro.
Y esto sería bueno que lo analicen los artistas que muestran un aire de grandeza cuando ven que sus fortunas aumentan, sus carros de lujos son elogiados y sus hermosas mansiones las más admiradas.
La vanidad se está llevando de lado lo que podría ser una carrera formada con la base necesaria para permanecer.
Obtener una buena fotografía para un reportaje, sentarse a escuchar un disco completo, contratarlo para celebrar la unión de dos seres que deciden irse a la eternidad es una tarea difícil hoy. Solo algunos están cimentando su carrera en proyectos bien estructurados.
La mayoría solo van como máquinas que cantan, pasan por una fiesta hacen un set o cinco temas y salen corriendo a la otra fiesta, como aquel que anda recorriendo cuarto y que pronto se pueden acabar.
