“Día por día”

Recuerdo como si fuera hoy, el día de principios de mayo de 1996 cuando allegados de la familia Llenas Aybar llegaron a mi oficina con unos afiches sobre la desaparición del niño José Rafael, de once años de edad.

El drama posterior, al descubrirse su asesinato por un primo y su cómplice Juan Manuel Moliné Rodríguez, fue desgarrador.

La sociedad revive hoy aquel horror con la excarcelación de Moliné tras cumplir su condena de veinte años de cárcel.

Pese a que ha pedido perdón a la familia de José Rafael, admitido su culpa y cumplido completa su condena, saber que este confeso asesino anda suelto estremece a cualquiera.

Ayer Moliné dijo no ser el mismo muchacho apresado en 1996 pues sus veinte años purgando la condena judicial le sirvieron para reflexionar, meditar y arrepentirse. La razón, fría y cruel, asiste a quienes creen que la sociedad debe satisfacerse con la condena cumplida y su alegado propósito de enmienda. Pero la emoción y la sensibilidad vibran tensadas; nada revivirá a José Rafael.