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365 días

Al momento de sentarme a escribir y compartir con ustedes estas reflexiones semanales, han transcurrido poco más de 365 días de haber asumido la responsabilidad de dirigir la política cultural del Estado dominicano, a través del ministerio de Cultura, en calidad de ministro.

A lo largo de este tiempo hemos dispuesto de espacios para dirimir las urgencias, propósitos, objetivos y amplios desafíos que implica la dirección de una cartera con la diversidad y complejidades de esta.
La cultura, aunque se vincula transversalmente en la vida de la gente, por espacio de tiempo considerable fue desprovista de la atención e interés de los gobiernos.

La llegada de Luis Abinader ha brindado aire fresco, certidumbre y nuevas perspectivas a la preservación de la historia y al desarrollo de la cultura y el arte nacional.

Roberto Ángel Salcedo

El 2025 transcurrió entre el contacto amplio, abierto y participativo con los promotores y gestores en diversas ramas del quehacer artístico cultural, en más 90 municipios y en todas las regiones del país.Además, el establecimiento de una política descentralizadora, otorgando, por ejemplo, en un palpable y vigoroso respaldo y acompañamiento a más de 45 asociaciones culturales sin fines de lucro (ASFL) en todo el territorio nacional, estimulando la dinámica cultural con la inyección económica de más de 108.8 millones de pesos, para que la cultura continúe llegando donde la gente vive y se construye comunidad.

Los primeros 365 días de gestión también fueron dedicados a la organización y la reestructuración operativa. Eficientizando recursos para impactar con más precisión y presteza en la política de proyección cultural.

Diversificamos los programas territoriales con la utilización de remozados centros culturales, combinados con espacios públicos; esto en asociación con gobiernos locales, autoridades provinciales y dirigentes barriales.

Este primer tiempo nos ha permitido reposicionar el ministerio en el imaginario colectivo.
El valor de la cultura, su necesaria conservación y su trascendencia en la vida de la sociedad son mejor ponderados y valorados hoy, con un enfoque de mayor comprensión y compromiso. Hemos motorizado la creación de nuevas escuelas de Bellas Artes, el remozamiento de centros fundamentales como el Gran Teatro del Cibao, con el sistema de sonido más moderno de todo el país, y el centro cultural Ercilia Pepin, por solo citar algunos.

La más variada y expansiva agenda cultural compuesta por conciertos filarmónicos y populares, encuentros literarios, mesas de tradiciones, ferias de artesanía, exposiciones de artes visuales, festivales de teatro, congresos sobre la tecnología vinculadas a los procesos creativos y culturales, carnavales, divulgación de la cultura en el plano internacional; sumando a la programación activa de nuestros teatros y centros culturales y de espectáculos, donde el arte nacional y las principales luminarias de la escena internacional han brillado con todo esplendor.

El nuevo año inició con el programa “Berklee en Santo Domingo”, realizado exitosamente con un apreciable avance respecto del ciclo anterior, al pasar de 29 a 43 becas, lo que supone un aumento de 48.3 % en la cantidad de jóvenes beneficiados, además de obtener un valor de inversión superior a los 200 millones de pesos en becas, consolidando esta edición como base fundamental del desarrollo artístico y formativo para el talento dominicano.

En estas primeras semanas de 2026, hemos dado apertura a un ambicioso programa de entrega de instrumentos musicales a entidades y centros culturales, buscando ampliar el alcance en el proceso de formación y práctica musical.

Las primeras jornadas se han realizado en la provincia de La Romana, Azua y sus municipios de Guayabal y Padre Las Casas, y en el populoso sector de Capotillo, en el Distrito Nacional. Entramos en la fase de preparación y articulación para celebrar la primera Feria Regional del Libro y la Cultura Cibao 2026, que tendrá lugar en los jardines del Gran Teatro del Cibao, como principal recinto ferial, entre los días 20 y 26 de abril, con la participación de las 14 provincias que conforman esta emblemática región del país. Este evento de transcendencia cultural estará dedicado al insigne intelectual y expresidente de la República, Ulises Francisco Espaillat, al coincidir la realización de la feria con la conmemoración del sesquicentenario de su gobierno.

En el marco de nuestras expresiones populares, hemos anunciado, en un breve y modesto pero emotivo acto, el Desfile Nacional de Carnaval, dedicado a la provincia de Puerto Plata; lo efectuaremos el domingo 15 de marzo en el malecón de Santo Domingo, como una gran celebración de identidad, tradición y orgullo cultural del pueblo dominicano.

A esto ya anunciado, se le sumarán la Semana de la Música, el Festival Nacional de Teatro, la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo y la Semana de la Innovación Cultural; al igual que la participación activa del ministerio y los escritores dominicanos en las principales ferias internacionales del libro, como la de Bogotá, Madrid, Buenos Aires, Guadalajara y la de Cali, donde República Dominicana será el país invitado; y la reconfiguración de un proyecto que busca conectarnos con mayor fuerza y determinación entre los dominicanos residentes en el exterior: el Festival de la Cultura Dominicana en NY.

Habiendo plasmado sucintamente algunas de nuestras acciones del pasado reciente y, a su vez, colocado en perspectivas las próximas iniciativas, solo me resta hablar del compromiso. El compromiso firme y permanente con los mejores valores de la cultura dominicana: el respeto por nuestra identidad, la defensa de la dignidad humana, la solidaridad que nos une como pueblo y la honestidad que debe guiar toda acción pública.

Creo fielmente en una cultura viva, inclusiva y accesible, que reconozca nuestras raíces, celebre la diversidad y proyecte lo mejor de la dominicanidad hacia el futuro.

Nuestro trabajo, desde el Ministerio de Cultura, buscará siempre fortalecer la educación, el arte y la memoria histórica como pilares del desarrollo nacional, convencido de que una sociedad que cuida su cultura cultiva ciudadanos más libres, más conscientes y más comprometidos con el bien común.

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