Abinader

El gobierno del presidente Luis Abinader ha arribado a seis años. Período caracterizado por un contexto global dinámico, dominando por una pandemia, conflictos bélicos e implicaciones geopolíticas de largo alcance.

Desde la lógica doméstica, los sucesos externos han provocado un nuevo ritmo en la agenda pública, priorizando estímulos, protección a la capas sociales de mayor vulnerabilidad y acompañamiento a los diversos sectores que constituyen el aparato productivo nacional.

En materia económica los números compartidos por el Banco Central, así como por agencias internacionales, reflejan una perspectiva de avance y vigor en la economía nacional. Cerramos el 2025 con un crecimiento del 2.1 %, acelerado a un 3.5 % interanual a enero de 2026. Proyecciones del Banco Mundial sitúan para el presente año el crecimiento dominicano en el orden del 4.5 %; de igual forma, el país fue ubicado por el Harvard Growth Lab entre las veinte economías de mayor dinamismo global para la próxima década.

Las exportaciones alcanzaron los 7,897.8 millones de dólares en el primer semestre del presente año, un incremento del 14.8 % frente al mismo lapso de 2025. Solo el sector de zonas francas ha mostrado un desempeño de US$4,359.7 millones en 2026, un aumento del 3.2 % respecto al año anterior. Son cifras que sostienen la narrativa de estabilidad macroeconómica exhibida como valor distintivo de esta administración desde 2020.

24 meses
Roberto Ángel Salcedo

En el terreno de la sanidad pública, el Gobierno exhibe avances reales: la cobertura de salud mental pasó de 137 a 192 camas hospitalarias; el país no registró muertes por dengue en 2025 y mantiene en cero el número de fallecidos por alcohol adulterado desde hace cuatro años. En estos 6 años, el Gobierno dominicano ha entregado y remozado unos 113 centros de salud a través del Servicio Nacional de Salud (SNS), enfocando los recursos en aperturas de hospitales municipales y provinciales, además de priorizar los centros de atención primaria en todo el país.

Dentro de los avances en la infraestructura sanitarias y, entregados entre 2025 y 2026, se encuentran obras como el Hospital Regional Universitario Dr. Ángel María Genao en San Francisco de Macorís —con una inversión superior a los RD$9,500 millones— y el Hospital Clínico Quirúrgico en la Ciudad Sanitaria Dr. Luis Eduardo Aybar. En el discurrir del presente año se han sumado entregas como el remozamiento del Hospital Municipal de Maimón, el Hospital Municipal de Cevicos y el Hospital Municipal Hacienda Estrella en Santo Domingo Norte, entre otros.

En infraestructura, el Gobierno puede exhibir cifras notables: 47,290 millones de pesos ejecutados sólo en 2025 por el ministerio de Obras Públicas con 69 obras concluidas. Pedernales y la región Enriquillo, Azua y su circunvalación, son ejemplos de una política deliberada de inversión territorial que ha buscado corregir asimetrías históricas entre Santo Domingo y el resto del país.

En 2025 se crearon 133,915 nuevos puestos de trabajo, hasta alcanzar 5,139,951 personas ocupadas, con una tasa de desempleo del 5 %, mientras la informalidad laboral descendió al 54.2 %, su valor registrado más bajo. El salario mínimo del sector privado se incrementó un 20 %, y los programas de asistencia ampliaron su cobertura. Aliméntate llegó a casi 1.5 millones de familias, Bonogas Hogar superó los 1.3 millones de beneficiarios y Bonoluz alcanzó a unas 557,000 personas. La pobreza general, situada en 15.4 % en el primer trimestre de 2026, ha experimentado una disminución del 2.6 % respecto al mismo período el año anterior. Es esta una respuesta elocuente que ratifica el crecimiento económico y los ajustes salariales.

En educación, los avances resultan igualmente concretos. La cobertura educativa secundaria llegó a 861,000 estudiantes, y el Infotep amplió su alcance con más de 735,000 jóvenes capacitados en 2025 y una meta proyectada superior a los 918,000 personas para 2026.

La modernización institucional ha dejado indicadores para ser considerados. El programa Burocracia Cero optimizó 362 trámites e integró a 71 instituciones, con un ahorro estimado al equivalente del 1.3 % del PIB y una reducción promedio superior al 50 % en los tiempos de respuesta de los servicios públicos, resultados que colocaron al país en el tercer lugar del Índice de Burocracia entre 21 naciones de la región.

En seguridad ciudadana, el 2025 cerró con una tasa de 8.7 homicidios intencionales por cada 100,000 habitantes, una de las más bajas de años recientes; sin embargo, la reforma policial avanzó principalmente por decretos y reorganización administrativa, mientras la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional espera por aprobación.

El turismo dominicano, motor esencial de desarrollo, presenta cifras que impactan y revalidan el empuje económico del país. Entre enero y julio de 2026, reportó la llegada de 5,885,259 turistas por vía aérea, lo que representa un crecimiento del 9.4 % en comparación con el mismo período de 2025. Al sumar los cruceristas, el total de visitantes en esos siete meses alcanzó los 7,700,118.

Para todo el año 2025, el flujo total de remesas llegadas al país cerró con una cifra récord de US$11,866.3 millones, según datos oficiales del Banco Central. Al comparar el primer semestre del año, respecto del mismo período del pasado año, la cifra alcanzó los 7,316.4 millones de dólares, representando un aumento del 6.4 %
El desafío gubernamental de mayor calado es lograr el cierre de ciclos abiertos: culminar la reforma policial —antes mencionada—, la eléctrica, más allá de la inversión en infraestructura, y sostener el crecimiento en niveles cercanos al 6 % anual que el propio Gobierno estima necesario para duplicar el PIB real hacia 2036.

El pensador y exministro francés, Alexis de Tocqueville, sostuvo en su emblemática obra, “La democracia en América”, que el verdadero termómetro de una democracia no está solo en sus instituciones, sino en lo que llamó el arte de asociarse: la capacidad de una sociedad de organizarse por sí misma.

Estos 24 meses que le restan al actual período de gobierno, encuentran a República Dominicana con ese arte en construcción; una institucionalidad fortalecida, una economía que crece con orden y una sociedad civil cada vez más activa. Si el Gobierno logra, en este tramo final, consolidar lo sembrado, dejará un país mejor equipado para seguir construyéndose a sí mismo. Ese es, por tanto, el legado más duradero al que cualquier administración puede aspirar.