Verde Romana



El negocio azucarero, que por épocas refleja realidades sociales, políticas y legales vigentes, fue hace décadas vilipendiado y criticado por sindicalistas y activistas medioambientales; mayormente por culpas del difunto CEA.

Hoy, entre las empresas privadas que continúan la centenaria tradición azucarera dominicana, dos superaron aquellos problemas antiguos.

Pero además, resulta que son líderes ejemplares en responsabilidad social corporativa. Por ejemplo, Central Romana recibió recientemente su certificación renovada de sostenibilidad medioambiental y responsabilidad social, por parte de la independiente fundación internacional ProTerra.

Este aval certifica que en Central Romana la producción de caña de azúcar y productos derivados cumple con las mejores normas de sostenibilidad, sin uso de organismos genéticamente modificados ni prácticas agrícolas o industriales nocivas.

Esta prestigiosa certificación habla por sí misma de cuán equivocados están muchos habituales sospechosos enemigos de la industria nacional, ciegos ante las nuevas realidades del ambiente empresarial dominicano.

Me alegra felicitar a Central Romana por este reconocimiento, desde sus dueños y principales ejecutivos hasta sus más humildes colaboradores, todos empeñados en el éxito con excelencia.

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