Sábado, 15 de diciembre, 2018 | 10:30 am

Punta Catalina, atributos técnicos y posibilidad de sobrevaloración e infravaloración (2de2)



¿Somos opuestos a Punta Catalina? No, de ninguna manera. A pesar de todo defendemos el proyecto desde el punto de vista del Estado y de la estabilidad del SENI. Es oportuno aclarar que desde el punto de vista de la mejora de la eficiencia técnica en el SENI, Punta Catalina es, creemos, una respuesta a la mejora del proceso de producción de energía. En el SENI, Punta Catalina mejorará la eficiencia técnica. Pero el impacto económico en las arcas del Estado puede ser menos positivo de lo que es posible, dependiendo de cómo y cuando se abra Punta Catalina a la inversión.

Con relación a si los US$ 1945 millones eran el precio final encontramos lo siguiente: “No. Recuerde que el contrato estableció que ese era el precio base,”. Sigue diciendo Andy, de manera enfática, que ese precio base de contrato tendrá que incrementarse, entre otras cosas, por variaciones de unos índices de precios al productor, es decir que está de acuerdo con Antonio Almonte; pero Aristy Escuder, enfáticamente, no está de acuerdo y asegura, repetimos, que ese costo es solamente de US$ 1945 millones. Pero en lo que sí coincide con Andy es en el “ahorro” de los 95.7 millones de dólares, por lo cual no son US$2,040.7 millones sino US$ 1945 millones.

Sobre ese impreciso y esperado costo final de Punta Catalina veremos a continuación algunas implicancias. El 5 de Diciembre de 2016, en “Para entender a Catalina”, Andrés Dauhajre dice que la oferta ganadora ofertó US$2,040.7 millones, el cual quedó finalmente en US$1,945.0 millones; agrega Andy que “el Presidente Medina solicitó que el precio fuese rebajado a US$1,945.0 millones”, por lo cual se logró dicho costo aplicando “ingeniería de valor que simultáneamente con una exención de impuesto sobre la renta generada por el Proyecto a las empresas que conforman el Consorcio, produjese un ahorro de US$95.7 millones”.

Remarco que se habla de un ahorro de US$ 95.7 millones; Me arriesgo a hacer el ridículo, ya que es difícil señalar en cuál o cuáles equipos se hizo ingeniería de valor. Lo dudo porque en Punta Catalina pregonan que todos los equipos están diseñados muy por encima de los estándares exigidos por las normas respectivas; además la ingeniería de valor se aplica desde la etapa de diseño, y en este caso no fue así.

Pero a la luz de esa información no hay ingeniería de valor ni ahorro alguno, la única negociación que se infiere es que el Estado intercambió el monto de impuesto sobre la renta que tenía que pagar Odebrecht por US$ 95.7 millones; es decir que no hubo ni ahorro para el Estado ni, tampoco, exención para Odebrecht: el Estado le avanzó US$ 95.7 millones y, simultáneamente, Odebrecht le avanzó US$ 95.7 millones.

Sencillamente, hubo un trueque, y como es así, hasta prueba en contrario, sin arbitraje, Punta Catalina tiene un costo base real de US$2,040.7 millones, y pendiente de pago US$ 1945 millones, después del trueque.

Esto es así sean estos los megavatios brutos o de diseño que se han presentado: 720 MW, 750 MW, 752MW o 770MW, o los netos, los megavatios reales del sitio de instalación; obviamente que los costos específicos por MW o KW variarán a alza, pero eso ya no importa. Ahora bien, Si Odebrecht paga el impuesto sobre la renta señalado, hago el ridículo con agrado.

La infravaloración posible de Punta catalina, paradójicamente, ahora es más preocupante que la a sobrevaluación, existente o no, de acuerdo a como van las cosas. Y es que por la condiciones de pérdidas estables de 30% en el sistema eléctrico, y con la tendencia a subir monetariamente por el aumento de los combustibles y de la demanda, con lo cual aumentará el “subsidio perenne”.

Lo preocupante con esa situación es que Punta Catalina, según sus autoridades, se pagará en unos cuatro años y medio, como vimos anteriormente. Esto quiere decir, que su valor se duplicará en ese tiempo. Como se sabe, el subsidio eléctrico ha subido a más de 1000 millones de dólares varias veces, US$1,367.1 millones en 2008, y se mantiene sobre los US$ 500 millones.

Suponiendo que como Catalina duplica su valor cada 4.5 años, entonces se pagan 1945 millones/4.5años, lo cual significa que produce unos US$ 432 millones de beneficios anualmente. Fíjese que, sin discusión, estamos aceptando que esos US$ 1945 millones son los beneficios en ese período, no el costo real de la planta.

Con este monto y los otros beneficios que el Estado recibe de las otras empresas del sector, puede pagar el subsidio eléctrico sin endeudarse con bonos soberanos.

Pero si se vende la mitad de Punta Catalina, como se está “consensuando “y acondicionando a la población, por 1000 millones de dólares, entonces se está considerando realmente que US$ 2040millones más el incremento esperado hasta que empiece a producir, independiente del monto, como si ese valor futuro esperado fuera 2000 millones de dólares del 2019 o del 2020. Súmele a todo eso los pagos, indexados y con tasa de retorno, por el arrendamiento de los terrenos de Punta Catalina, los cuales deben iniciarse a partir del 15 de diciembre de 2018

Ahora bien, si se abre la inversión a Punta Catalina, lo cual no lo contempla la ley, creemos conveniente que se haga después de que se reduzcan las pérdidas totales en el SENI, por ejemplo a un 11%,( 8% de pérdidas técnicas y 3% de incobrable), el 3% es lo que dicha tarifa técnica acepta como pérdidas no técnicas, no la de “consenso”.

Decimos 11% como tarifa técnica porque es el valor real, el cual se alcanzó cuando se redujo a un 8% las pérdidas técnicas, según revela el estudio de INECON del año 2016, realizado para la Superintendencia de Electricidad, SIE. Lograda dicha reducción, también, se podrá abrir la inversión en las EDES, lo cual sí está contemplado en la ley.

Como se sabe, el problema serio del SENI son las pérdidas y la gestión en las EDES. Por lo que estas empresas necesitan más que Punta Catalina asociarse con los inversionistas o pagar su administración, sean estos chinos o de cualquier nacionalidad. Los chinos son muy buenos candidatos, ya que practican lo que predica.

En cuanto a Punta Catalina, el Estado puede administrarla sin buscar personal fuera como dicen algunos, ya que la experiencia está aquí; y sobre la operación y mantenimiento, estarán en los manuales técnicos de la central y habrá entrenamiento; siempre ha sido así. Catalina genera pago de deuda; las EDES, siendo distribuidoras, generan deudas, apagones y subsidios solamente para mantener estables las pérdidas del SENI en alrededor del 30%. No importa de donde venga la inversión, si las Edes caminan con muletas, por un tiempo Punta Catalina debe servirles de apoyo o soporte.

Ing. Domingo Rodríguez Tatis

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