¿En la confianza está el peligro?



Varios estudios de las ciencias sociales definen la confianza social como la generalizada hacia las personas y como una expectativa sobre la buena voluntad de los seres humanos.

Kramer plantea que la confianza social es disposicional y que está asociada a la naturaleza humana. El que posee alta confianza social cree que la mayoría de las personas tiene buenas intenciones, son honestas y respetuosas.

El Latinobarómetro recientemente publicó que solo un 11 % de los dominicanos cree que se puede confiar en las demás personas o en las instituciones.

Esta desconfianza puede expresar el sentimiento de la gente en tiempos en los que la violencia no ha dado tregua a los dominicanos y en los que los recientes crímenes que involucran a funcionarios y líderes religiosos, confirman la percepción de que a nivel moral vamos de mal en peor.

Aunque no se han hecho estudios profundos sobre la idiosincrasia del dominicano, las frases cotidianas “estar chivo” o “ponerse chivo” indican que la desconfianza que padecemos es de larga data y que la heredamos de los totalitarismos, las experiencias autoritarias y las concepciones patrimoniales del Estado.

Hay un refrán que reza que “en la confianza está el peligro”, pero a nivel personal y social, el grave peligro está en la desconfianza.

La desconfianza promueve el individualismo y refuerza las actitudes antisociales como lo demostró Erik Erickson en su teoría sicosocial, con evidencias de que, en los niños, la confianza es esencial para la integración de su identidad y su vinculación social.

En la economía, la desconfianza es altamente peligrosa, porque las malas expectativas se retroalimentan y generan crisis o las agudizan.

La desconfianza institucional debilita la democracia, dificulta la gobernabilidad y limita la construcción de esperanza, la visión de futuro y el bienestar social.

La desconfianza generalizada es un mal augurio y un verdadero lastre para la sociedad dominicana. Crear capital social, fomentar redes de apoyo para el bien, recuperar la fe en el país es una prioridad, porque, como nos recuerda Simón Bolívar, la confianza es lo que nos traerá la paz.

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