Miércoles, 17 de octubre, 2018 | 3:01 am

El PRM navega en un contrasentido, sin una oferta atractiva para 2020

Propuestas. Hipólito Mejía y Luis Abinader no centran su accionar en formular críticas y presentar alternativas a males del país. Rivalidad. El partido se mueve en varias direcciones.

Hipólito Mejía
Hipólito Mejía


SANTO DOMINGO.-El Partido Revolucionario Moderno (PRM), a pesar de ser la primera fuerza de oposición, se mueve sin un rumbo definido para articular una estrategia que resulte atractiva para que la población pueda confiar de manera decisiva en las propuestas que enarbola, en medio de las diferencias conocidas que surgen del litoral del Partido de la Liberación Dominicana.

Hipólito Mejía y Luis Abinader se ofertan con agendas divergentes, mientras la cúpula del PRM parece no reaccionar ante los temas cardinales para integrarse al debate nacional, espacio que ha venido a ser ganado por el movimiento Marcha Verde y otras esferas de la sociedad civil.

El PRM carece de un plan que le permita aglutinar a fuerzas adversas al PLD y al Gobierno, aunque Abinader y otros dirigentes apuestan por la unidad, que sería el único camino que podría propiciar el éxito de la oposición en los comicios de 2020.

Su salida del bloque

Ha sido un error del PRM haber provocado su alejamiento del denominado Bloque Opositor, ya que este pudo servirle como una plataforma idónea para aglutinar a diversos sectores como parte de un llamado contra la continuidad del PLD por otros cuatro años en el ejercicio del poder.

El PRM figuraba en el Bloque Opositor con todo el potencial de ofertarse como el grupo vital para canalizar todo el sentir de la oposición y de otros sectores que, según las encuestas más recientes, no esconden ya su descontento hacia las ejecutorias del peledeísmo.

Ese bloque estaba conformado por el PRM, la Fuerza Nacional Progresista, la Alianza por la Democracia, el Partido Reformista Social Cristiano (que también se excluyó), Alianza País, Dominicanos por el Cambio, Humanista Dominicano, Frente Amplio y Revolucionario Social Demócrata.

El rompimiento del PRM con sus antiguos aliados se produjo por la posición que asumieron en la Ley de Partidos a favor de una metodología de escogencia de candidatos a cargos electivos por medio de las primarias abiertas y cerradas, además de asambleas de delegados o por otro método que quieran las fuerzas partidarias.

Estos opositores, en documentos depositados ante el Congreso Nacional y la Junta Central Electoral, habían planteado que cada partido decidiera el método de elección de sus candidaturas de acuerdo a sus estatutos.

Este accionar del PRM fue interpretado, inclusive, hasta por dirigentes de la talla de Emmanuel Esquea Guerrero, como una forma de arrodillarse ante los intereses que favorecen al sector del presidente Danilo Medina en el PLD en la disputa interna que mantiene con el expresidente Leonel Fernández por la hegemonía por candidaturas, que solo concierne a los peledeístas.

El camino de Abinader

Muchos expertos no se explican la propuesta que enarbola ahora el precandidato presidencial Luis Abinader ante diversos sectores a través de “Unidos por el cambio”, presentada en encuentros con jóvenes del Distrito Nacional y con mujeres de otras zonas del país para conocer sus necesidades y preocupaciones sobre el rumbo del país.

Abinader fue uno de los auspiciadores, junto al expresidente Hipólito Mejía, de la aprobación de la Ley de Partidos con la fórmula de las primarias abiertas y cerradas (PRM acordó elegir sus candidatos con su propio padrón), lo que en términos políticos ha sido asumido como una confabulación de esta fuerza política con el escenario que fue preparado por el presidente Medina y sus seguidores dentro del PLD en la lucha interna contra Leonel Fernández.

Caso de Hipólito Mejía

Si bien era partidario de las primarias abiertas, el expresidente Mejía, en apariencia, supo guardar sus simpatías por estas, cuando era harto conocido que el PRM decidió el uso de su propio padrón para la selección de sus candidatos, aunque ese proceso sea arbitrado por la Junta Central Electoral.

Por esta posición, Mejía ha sido sindicado como un virtual aliado de los intereses del presidente Medina en el conflicto que prevalece en el PLD y que es ajeno al PRM, mientras el exgobernante vendía hacia fuera tener una confrontación abierta con Luis Abinader y hasta con la propia cúpula de su partido.

Los ciudadanos observan que el PRM navega por caminos que dependen de las voluntades de los grupos de Abinader y de Mejía, sin una brújula que le permita convertirse en una opción con la fortaleza suficiente para competir con un PLD que, unido, será difícil que pueda ser desalojado del poder en los comicios de 2020.

Fuera del debate

La falta de orientación política es palpable en la alta dirigencia del PRM, ya que esta organización está ajena al debate sobre los temas cardinales del país, principalmente en los escándalos de corrupción y la impunidad, que han sido la bandera de una sociedad civil que se mueve bajo la inclinación del movimiento Marcha Verde, que ha sabido interpretar las inquietudes y quejas de la población y canalizarlas por medio de protestas y manifestaciones pacíficas.

Como primera fuerza de oposición, el PRM muestra posiciones dispersas y sin propuestas ante el despliegue propagandístico del Gobierno y del PLD sobre los logros sociales y económicos en la administración del presidente Medina.

El eje interno de este partido se mueve en torno a las figuras de Mejía y Abinader, con intereses contrapuestos y que no apuntan al camino de propiciar una plataforma político-electoral que pueda conducir al éxito de un proyecto presidencial.

La falta de propuestas y de un accionar coherente de parte de esa organización ha llevado a que en la población no exista un movimiento de fidelidad y de identificación con los pronunciamientos coyunturales que formulan estos y otros dirigentes, al margen de una directriz institucional que viene expresada por el senador José Ignacio Paliza y por Carolina Mejía en su calidad de presidente y secretaria general.

El PRM no se vislumbra como un contrapeso en el actual escenario político, moviéndose sin rumbo fijo en su accionar, perdiendo la posibilidad de ser un ente motorizador de la oposición, caracterizado por la falta de un perfil exitoso ante los ciudadanos que acudirán a las urnas en los comicios de 2020.