Discriminación y atraso social



La discriminación es una de las actitudes que más dolor y humillación causan a la persona que la padece.

La discriminación y sus variadas formas son una tabla para medir los niveles de atraso de una sociedad.

En la República Dominicana la discriminación encuentra por lo menos tres manifestaciones fundamentales: la discriminación contra los pobres, contra los negros y contra la mujer.

Dentro de los discriminados por su pobreza se destacan los pertenecientes a las clases subalternas de la sociedad, los integrantes de las llamadas infraclases o subclases, vale decir todos los que forman parte de los sectores “marginados”.

Dentro de estas clases y grupos encontramos a los pequeños asalariados, los campesinos pobres, los trabajadores informales, los casuales, los echa días, los desocupados. Sus ingresos son de sobrevivencia.

No tienen excedentes económicos. Sus expectativas no sobrepasan lo que harán y comerán el día siguiente. Sus oportunidades de movilidad económica y social son casi nulas.

Otra de las discriminaciones que padecen los pobres en nuestro país es recibir servicios de salud y educación pública de baja calidad, lo cual es un mecanismo de reproducción de su pobreza.

En el menosprecio al pobre se ha llegado a acuñar expresiones como “el pobre no es gente”, afirmación que muchos pobres se la han llegado a creer.

En una sociedad en que cada vez más los servicios adecuados tienen un alto costo o valor de cambio, es comprensible que muchos pobres no se “sientan gente”.

Para algunos de nuestros estratos sociales el pobre es alguien indeseable, alguien que se soporta y se acepta de no buena gana.

Es un estorbo, un bueno para nada (solo importa su voto electoral). Para esos grupos el mundo fuera un lugar más placentero sin ellos.

La condición de pobreza es adversa. Por eso algunos pobres reniegan de su condición: ¿pobre yo? En el pasado la mayoría de los pobres reconocían su condición con dignidad: “Soy pobre pero trabajador”, “Soy pobre pero honrado…”.

Hoy la sociedad ha cambiado y empuja a muchos pobres a disimular o tratar de esconder las señales de su pobreza. Para muchos pobres resulta una prueba muy “dolorosa” reconocerse como tales.

Al respecto el sociólogo polaco ZygmuntBauman ha llegado a referir el miedo de muchos pobres a ser vistos como un “desecho humano” (“Mundo-consumo”).

En la República Dominicana hemos llegado a un punto en que la pobreza se sufre materialmente y también se sufre el parecerlo.

En mis próximas entregas trataré la discriminación del negro y de la mujer en nuestra sociedad.

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