Cambiemos la desilusión por esperanza



Muchas razones tenemos los dominicanos para sentirnos desilusionados. Pero recordemos que “nunca es tan oscura la noche como cuando va a amanecer”.

Para este nuevo año pongamos en nuestras metas cambiar la desilusión por esperanza. No lo digo como algo “bonito”; tiene una aplicación práctica.

La desilusión fomenta el individualismo; desmotiva las fuerzas de cambio; nos mata la iniciativa. La desilusión nos coloca en una actitud de desesperación y supervivencia, donde dejamos de pensar como colectivo y solo buscamos soluciones a problemas individuales.

Por otro lado la esperanza nos llena de fe; nos unifica como nación, y nos lleva a construir cambios. La esperanza nos permite ver soluciones a problemas colectivos, y nos da la moral de enfrentar los males que nos afectan como país.
Este nuevo año hagamos de la esperanza una fuerza viva, de transformación, de cambio. Que la esperanza rompa la inercia que nos tiene como simples espectadores, como víctimas pasivas.

Que la esperanza borre la apatía, y nos haga caminar juntos hacia un país diferente. Hacia ese país que todos queremos; donde se respeten las leyes, donde las riquezas sean usadas para el desarrollo de nuestro pueblo; un país de oportunidades; un país con seguridad, con justicia, con salud, con educación, con democracia.

Yo tengo esperanzas en mi país. Acompáñame en ese sentimiento, y caminemos juntos.
Que el este año sea un año de esperanza, y transformaciones. Tengan todos un próspero año 2017.

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