Jueves, 13 de diciembre, 2018 | 3:23 am

Acabar con el hambre



A propósito de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la región, es pertinente recordar la obligación de solucionar el problema del hambre, un insulto a la conciencia humana y una de las peores vergüenzas de la humanidad.

La tendencia mundial en las últimas décadas era disminuir el número de personas hambrientas, pero los choques climáticos, las sequías y la violencia están revirtiendo los avances en la concreción de la alimentación como un derecho real de todo ser humano del que el Estado es garante y protector ineludible.

La paradoja del progreso material es que mientras se planea llegar a Marte, millones de seres humanos mueren de hambre. En América Latina el hambre aumentó en 2.4 millones de personas.

Lo peor es que quienes sufren con mayor intensidad el hambre son las que gestan la vida. Más del 60 % de los que pasan hambre son mujeres.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 de Hambre Cero a 2030 es un gran reto para la República Dominicana teniendo en cuenta nuestra condición de país ubicado en la ruta de huracanes que se intensifican en cantidad y en impactos.

Los pequeños agricultores producen el 80 % de los alimentos disponibles. Del incentivo al desarrollo rural, de la producción sostenible y de la preservación los medios de vida de los campesinos dependerá la supervivencia de todos a nivel de seguridad alimentaria.

Volver al campo, rescatar la ruralidad y todo su potencial a través de políticas diferenciadas será nuestra salvación. Como plantea la FAO, promover y fortalecer la agricultura familiar y los sistemas alimentarios inclusivos con recursos productivos, servicios sociales, infraestructura básica, financiamiento y extensión es la gran oportunidad de América Latina para lograr el ODS2. Acabar con el hambre es posible.

Ese sueño puede dejar de ser una utopía. Ya redujimos el hambre a más de la mitad en el país en los últimos años, pero hay que seguir haciendo más. Podemos dar la estocada final. Para ello necesitamos el compromiso de toda la sociedad.

Asumamos el llamado de Graziano Da Silva de construir la generación Hambre Cero, recordando que no habrá paz sin seguridad alimentaria.

Altagracia Suriel

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