Martes, 11 de diciembre, 2018 | 2:19 am

Vulnerables



Corazas son colocadas con tal de no mostrar los sentimientos. Es la enfermedad de nuestro tiempo. Sentirse en control de todo y de todos. “No te rías mucho”, “no llores”, “contrólate”. Emociones escondidas o guardadas y que luego salen como torrentes ante cualquier estímulo y sin saber por qué. Uno de los aspectos más controvertidos y diría yo que es “tabú” son las emociones que surgen al vivir el estado de duelo por la pérdida física de un ser querido.

Todos los que rodean al doliente quieren hacerle saber cómo debe sentirse y ponerle fecha de caducidad a la tristeza. Palabras y/o frases desprovistas de toda misericordia inconscientemente son pronunciadas: “tienes que ser fuerte”, “piensa en tu esposo, en tus hijos” y no es que vamos a andar con el sentir a flor de piel, pero hay que vivir las emociones de una manera sana cuando nos toque. Llorar cuando se precise llorar, reír cuando se precise reír, en fin, somos seres humanos llenos de contrastes y altibajos.

Un capítulo aparte lo merecen las demostraciones de afecto, aquí aunque los dominicanos tenemos la fama de la sonrisa a flor de piel, en lo que son las demostraciones de afecto, muchas veces somos analfabetos emocionales, digamos que el tacto, los besos de padres e hijos (figuras masculinas), todavía son sorpresa.

Parejas de edad adulta avanzada mostrándose afecto en público también asombran. Las demostraciones de afecto sano, los contactos, las emociones no nos harán débiles, es una asignatura pendiente la llamada inteligencia emocional, que se nos eduque desde niños para expresar nuestras emociones. El conocimiento de las ciencias, la historia es importante, pero más que todo lo importante es conocernos a nosotros mismos.

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