Miércoles, 22 de agosto, 2018 | 2:00 am

Una reflexión



“Jamás escribiré por encargo. El escribir a la orden destruye y aniquila todo. Quiero que mi trabajo sea sobrio y bello”, proclamó el novelista ruso Fiódor Dostoievski.

La grandeza de una persona reside en su autenticidad, y no en actuar bajo la sombra y el amparo de otros que procuran engrandecerse en base al mérito ajeno.

El ejemplo de la autenticidad constituye una vía idónea para enseñar el camino hacia el valor del mérito personal; algo que reclama casi a grito la sociedad global de hoy.