Una nueva historia de un viejo cuento



Había decidido no escribir sobre la cuestión haitiana, porque entiendo que se trata de un tema de campaña electoral de ciertos partidos políticos, y por la maledicencia de algunos individuos fanatizados.

Sin embargo, en el periódico digital acento.com., de fecha 3 de marzo de 2016, el señor Nelson Moreno Ceballos escribió un artículo intitulado “La posición de la izquierda dominicana ante la inmigración haitiana”.

Al tratarse de una perorata descontextualizada de hechos históricos y una repetición de viejas justificaciones contra la presencia de trabajadores haitianos en el territorio nacional, me obligo escribir algunas observaciones a ese escrito.

El señor Moreno Ceballos reta a la izquierda dominicana porque no ha “sabido entender el peligro de la creciente inmigración haitiana, propiciada por grandes potencias y sus organismos internacionales  y por la burguesía que se beneficia de la explotación de esa mano de obra barata; y sobre todo, las consecuencias que esta inmigración tiene en el mantenimiento del bajo costo del trabajo de los dominicanos”.

Estos argumentos pseudo revolucionarios pretenden negar que la razón principal de la inmigración haitiana es el enorme desempleo que existe en Haití y las facilidades de obtener un trabajo en nuestro país, tanto en las faenas agrícolas como en la industria de la construcción, sectores productivos de los cuales el trabajador dominicano se ha desvinculado por su bajo pago y dureza.

En ese mismo orden de ideas, el autor del señalado escrito establece que “Cuando escucho… el interés de las multinacionales de apropiarse del oro, la plata y otros yacimientos minerales que está detrás de la presión de las grandes potencias para que aceptemos a los casi diez millones de haitianos en nuestro país… entiendo lo lejos que la llamada izquierda revolucionaria dominicana está de un pensamiento teórico y político que hoy es imprescindible para que la sociedad dominicana, y en especial, la clase media, pueda brindarle el respaldo para poder llegar al poder”.

El autor repite el absurdo de vincular la apropiación de nuestros recursos mineros por las transnacionales, con la inmigración haitiana.  Ese punto de vista  desconoce el hecho de que una de las características de la época del imperialismo es el saqueo de los recursos naturales por sus transnacionales, y la realidad de que esto ocurre en la mayoría de los países pobres.  A la vez, lanza la falacia de que la sociedad dominicana, y en especial la clase media, es anti haitiana, pretendiendo que la izquierda asuma esa posición para poder obtener su respaldo.

Continúa el articulista en su perorata pseudo marxista, y justificadora de posiciones ultraderechistas: “Tampoco interpreta la izquierda dominicana el real significado que esta invasión (de haitianos) repercute en la ‘pobreza monetaria y social’ de nuestros trabajadores, en la medida que las haitianas ocupan alrededor de un 30% de las camas de las madres dominicanas parturientas, los gastos en general de los gastos de salud (sic), educación y otros servicios”.  Estos argumentos, aparte de su elemental mezquindad, omiten el aporte de los trabajadores nacidos en Haití al 5.4% de nuestro PIB.

El artículo del señor Moreno Ceballos no aporta nada nuevo al debate nacional sobre el tema en cuestión, pues se trata de una nueva historia de un viejo cuento sobre la presencia de trabajadores haitianos en la República Dominicana.

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