Domingo, 19 de agosto, 2018 | 3:52 pm

Una decisión saludable



Oposición no quita razonamiento. Desde ese ánimo saludo la acertada decisión del gobierno del presidente Danilo Medina de establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China.

Si existe un anacronismo en el campo internacional es ese de darle a la isla de Taiwán una categoría que nunca ha poseído.

Eso de las dos China fue una creación artificial de los norteamericanos y los reaccionarios del Kuomintang, en el fragor de la Guerra Fría.

Al final de la tercera guerra civil revolucionaria, en 1949, el grupo que gobernaba a China fue puesto en fuga y se refugió en Taiwán, con el generalisimo Chian Kai-Shek a la cabeza.

Este era un caudillo militar pronorteamericano, que traicionió los ideales del padre de la revolución democrática y nacional de China, el doctor Sun Yat-Sen; rompió la línea de cooperación que se mantuvo con el partido comunista, y en 1927 desató una guerra contra ese partido que incluyó cinco campañas de cerco y aniquilamiento, a un costo de centenares de miles de muertos.

Volvió la cooperación contra la ocupación japonesa de 1937 a 1945, pero se volvió a la guerra civil hasta 1949, cuando el día primero de octubre, en la tribuna de la plaza Tien an Men, el presidente Mao proclamó la República Popular China.

Chian Kai-Shek y su gente se refugió en Taiwan y a esa provincia le dieron los norteamericanos y sus aliados la falsa representación de toda la China continental. Como darle a la isla Saona la representación de la República Dominicana.

Era parte de la estrategia que creó artificialmente dos Vietnam, dos Alemania, dos Corea, dos China, y cuando nos invadieron en 1965, también dividió nuestra ciudad capital en dos.

Trujillo, proyanki como su congénere de Taiwán, reconoció la provincia y no al verdadero país.

Taiwán brindó su ayuda valiosa y hay que agradecerla, pero sus autoridades, que ahora hablan de soborno, no pueden sacar en cara esa cooperación, porque del Gobierno dominicano, que llega tarde a la cita con la realidad, enmienda un viejo error. Esa decisión hay que saludarla.

Mucho tardó en tomarse. Ahora lo pertinente es estar vigilante para que esta posibilidad de negocios que se abre no se convierta en otra brecha para los que siempre pretenden sacar ventaja mediante componendas y trampas de las cuales se tienen pruebas y antecedentes abundantes, aunque la justicia no haya querido verlas.

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