Un nuevo capítulo

Por: El Día

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21 marzo, 2017 12:01 am



Todos los días hay una víctima que se suma. El asesinato, con disparos, de una mujer en el sector de Evaristo Morales, es la más reciente.

Hay víctimas anónimas, cuyos nombres y el dolor de sus familias no trascienden, pero eso no significa que no dejen una secuela de dolor, orfandad y vacío, tras su desaparición.

En esa medida es una dominicana, sin mencionar nombre, que pierde la vida; y otra batalla más que pierde el Estado dominicano y la sociedad, de cara a los tan defendidos y pocos efectivos planes de seguridad ciudadana. Y eso tiene una lectura: cada día son menos los dominicanos, al menos, que no tienen una seguridad firme de cuántos días de vida tienen, a partir de mañana.

En cualquier momento, hasta a la luz del día, puede surgir una mano asesina y quitarles la vida.

En este hecho hay un agravante. Se trataba de una persona con un trabajo muy sensible: era una mujer que se dedicaba a labores de transporte escolar.

Trasladaba niños desde sus hogares a su centro de estudios; y de igual forma hacía la ruta de regreso con ellos. Eso pone en vilo a padres y madres que, con legitimidad, pueden pensar que sus hijos, desde la edad más tierna, también están en inminente peligro de ser agredidos.

En esta oportunidad había dos niños dentro del vehículo que conducía la mujer, y afortunadamente, resultaron ilesos.

Nos encontramos ante un hecho hórrido, repudiable, que produce pavor, y fomenta el temor a una escala inimaginable.

¿Qué podemos decir ante tales circunstancias? Nada que no sea visible o de conocimiento del Gobierno y las autoridades.

Estamos perdiendo terreno de manera galopante ante los delincuentes. Muy lamentable tener que admitirlo.

Y más lamentable aun que se recurra a promesas y discursos para algo cuya solución requiere más que discursos y anuncios de planes de seguridad que no rinden los frutos inmediatos deseados.

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