Domingo, 23 de septiembre, 2018 | 6:23 pm

Un día, no muy lejano, tendrán que pedir perdón por sus actos



Los complejos deportivos diseminados en todo el territorio nacional son propiedad exclusiva de los dominicanos, por lo que su cuido tiene que ser una prioridad para todos, en especial para dirigentes y autoridades.

Sin embargo, da la impresión, observando la situación de muchos, que a nadie le importa un comino la situación de su constante deterioro físico, a pesar de la gran cantidad de recursos que hubo que invertir en su construcción.

Reitero que la mayoría de los dirigentes deportivos tienen como premisa continuar, a como dé lugar, en sus puestos, los que detentan desde hace décadas, sin que las disciplinas que regentan muestren avances significativos.

Todos se muestran como “héroes” que “sacrifican a sus familias para darlo todo por el deporte; son, en definitiva, abnegados y resignados trabajadores a favor del deporte.

Una posición, quizá más irresponsable, adoptan los síndicos, ahora pomposamente denominados “alcaldes”, que nada hacen por preservar en mínimas condiciones las instalaciones deportivas de sus demarcaciones.

Son todos unos insensatos con sus respectivas comunidades cuando abandonan tareas tan importantes como dar mantenimiento a las obras deportivas, y en la mayoría de los casos toman los arbitrios de los comunitarios para cuestiones de escasa importancia.

Estamos ante un cúmulo extraordinario de irresponsabilidad e incompetencia de gentes que deben ser ejemplo de trabajo y moralidad para los ciudadanos a los que deben servir.

No es la primera, ni será la última, vez que trato el tema, y aunque aquí se hacen los sordos, ciegos y mudos, hay que buscar la fórmula para que entiendan algún día que todos tendrán que pedir perdón por sus actos.