Transparencia de patrimonio



Sorprende el anuncio de que actualmente se están haciendo aprestos para la confección de una Ley de Transparencia del Patrimonio, en momentos en que existe un esfuerzo de la Administración Tributaria por cerrar las grandes brechas evasoras que afectan al país.

Si partimos de las palabras del ministro de Hacienda, Donald Guerrero, de que la legislación permitiría a las personas con bienes o activos sin declarar en DGII cumplir sus deberes tributarios pagando menos de lo que correspondería normalmente, estamos sin dudas ante una especie de amnistía.

Este recurso es siempre muy apetecido por quienes han convertido la evasión en una cultura y que adrede no pagan lo que deberían en espera de beneficiarse de una amnistía que traiga consigo el beneficio del “borrón y cuenta nueva”.

El peligro de medidas de este tipo es que puede provocar un círculo vicioso: dejar de tributar hasta que llegue la condonación.

En momentos en que las recaudaciones de la DGII se incrementan a razón de dos dígitos, por encima del crecimiento de la economía, hay que meditar detenidamente el efecto que podría tener una especie de amnistía para los incumplidores.

Hay que cuidarse de no desestimular a los que cumplen con el pago de sus impuestos.

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