Miércoles, 15 de agosto, 2018 | 7:16 pm

Teo Veras, el “hombre radio” que nadie olvidará

La salud. Lo atrapó una muerte súbita, tenía cuatro ‘bypass’, una válvula mitral y siete ‘stent’. _ El adiós. Sus restos serán cremados hoy.

Teo Veras, con su partida   llenó de luto y tristeza a la comunidad del entretenimiento.
Teo Veras, con su partida llenó de luto y tristeza a la comunidad del entretenimiento.


SANTO DOMINGO.-Son nombres que jamás salen de la memoria de la gente, verlos partir entristece a una sociedad que hoy día pocas cosas la espantan y eso fue lo que pasó ayer en la mañana cuando se supo que el veterano locutor y empresario radial Teo Veras había muerto.

Las redes colapsaron con muestras de dolor al saberse que a la una de la madrugada del jueves, debido a una muerte súbita cardiovascular, Teo Veras partió de este mundo.

No quería retirarse

Con cincuenta años en la radiodifusión y siendo un propulsor de la radio limpia, sana y real, el llamado “maestro”, dejó un legado intachable, admirado por muchas generaciones.

Era un hombre claro, con una disciplina militar, que jamás pensó en el retiro total porque entendía que retirarse era como morir.

Tenía un sentido del humor fascinante por eso decía que iba a morir en la radio porque irse de ella se sentaría en su casa solo a recibir achaques.

En una entrevista dijo una vez: “Después de los 50 si te levantas y no te duela nada está muerto”.

Con 67 años de edad y dejando su profesión de médico colgada en una pared para radicarse en la radio, Teo Veras siempre dijo que no tenía nada de qué arrepentirse pues asegura haber vivido una vida plena.

Su curriclum profesional da para llenar más de tres páginas de un periódico, pero aún así siempre vivía en conferencias internacionales actualizando todo ese saber que lo llevaron a ser uno de los hombres más aplaudidos y reconocidos con que contaba la radio nacional.

El Matutino de Teo Veras fue el primer espacio informativo y de variedades que se produjo en la banda de Frecuencia Modulada (FM) en la República Dominicana, en 1985, desde las 6:30 de la mañana hasta las 10:00 a. m., de lunes a viernes.

Tenía cuatro hijos, una de su primer matrimonio y tres de su segunda esposa, estos no biológicos, pero amados como tales.

Era conocido por sus famosos breteles, y por cosas del destino murió justamente el Día Internacional de las Telecomunicaciones, y de madrugada, la hora favorita del locutor, pues decía que el color de los amaneceres no existe en otra parte del día.

En sus ultimas aventuras tuvo como cómplice a su esposa Betzabeth Estepan, una mujer que junto a él también supo amar la radio.

Su programa

Fue radiodifusor, director general de La 91 FM, productor de El Matutino de Teo Veras y uno de los principales innovadores de la radio dominicana. Ayer, nombres como el de Karina Larrauri, Sergio Carlo, Zoila Luna, Milagros Germán, Hony Estrella, Roberto Cavada, Nuria Piera, Mariasela Álvarez, Pamela Sued, Freddyn Beras y otros abrían sus redes para mostrar la tristeza que les produjo la muerte del “Caballero de la radio”.

El dato

—Más de él
Teo Veras López tenía el carnet de locución número 1225 y licencia de radioaficionado con las siglas HI8-TVL, registro 0113-04 (1248), desde 1973.

Estaba al servicio de la Defensa Civil y perteneció Radio Club Dominicano.

Fue operado a corazón abierto

Descubre. Su sonrisa y su estado siempre de hombre feliz hacían pensar que en don Teo todo estaba bien. Pero pocos saben que fue operado a corazón abierto, tenía cuatro “bypass”, una válvula mitral y siete “stent”.

Estos datos se los reveló Veras a Katherine Hernández en entrevista con la revista ‘Sala de espera’.

Fue la primera vez que habló de su salud. Reveló que nunca había visitado un médico hasta que en el año 1999 su hija tuvo un accidente y un galeno le hizo la pregunta de ¿cuánto tiempo tienes sin hacerte un examen?, a lo que le respondió que nunca.

“Pues me hizo la cita con el cardiólogo y apenas vio los resultados me informó que debía hacerme un cateterismo y me dijo, a usted hay que abrirlo”, contó en ese entonces.

Ya tratado siguió una vida normal, pero con sus dolencias de salud.