Solo y mal acompañado



El Mercosur se cansó de esperar y decidió. Y lo hizo bien: suspendió a Venezuela por no cumplir con la cláusula democrática prevista en el Protocolo de Ushuaia.

Esto es: por ser una dictadura.

Con esta decisión los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay corrigieron uno de los más tristes y vergonzosos actos cometidos en la institución, cuando las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, que alegres y muy elegantes posaban junto a un cuadro de Lula – numen inspirador-, y el presidente José Mujica tomando mate decidieron suspender a Paraguay para que el comandante Hugo Chávez se colara por la puerta de atrás.

No debió de haber ocurrido, y además, para nada sirvió el ingreso de Venezuela. Solo fue para dolores de cabeza. Aquella fue una decisión política, arbitraria e infeliz: el propio Mujica admitió que se había dejado de lado el orden jurídico.

Pero más vale tarde que nunca. La resolución del Mercosur constituye un formidable y elocuente mensaje sobre la realidad venezolana y sobre el régimen chavista-militar a cuya cabeza figura Nicolás Maduro.

Y la Unasur, ¿qué va a hacer? Ahora tiene la chance de lavar tantas cosas feas que ha hecho .

Muchas mas que el Mercosur, por cierto . Lo mejor que podría hacer la Unasur es autodisolverse: en definitiva fue un club creado para que Néstor Kirchner figurara como Secretario General y específicamente para asegurarle el sillón a sus integrantes, lo que como se ha visto no ha podido ser; Lugo fue el primero en saltar y tras él algunos más.

Pero atención: el Mercosur, con esta suspensión automáticamente pasará a ser una de las causas de todos los males que padece Venezuela.

Es lo que dirá Maduro, si ya no lo dijo, y lo repetirán algunos izquierdistas a destiempo- cada vez menos- que se aferran con uñas y dientes a la dictadura chavista.

¿ Cuáles serán las verdaderas razones, más allá de las ideológicas que se esgrimen, que explican este fenómeno? Deben ser muchas las maletas que circularon.

Maletas como la que les enviaron a los Kirchner. El día que se investigue es muy posible que “las sorpresas” empaten o superen a las que generan las andanzas continentales de Ordebrecht.

El “aislamiento”, al igual que el “bloqueo”, habrá de transformarse en la explicación del fracaso del sistema totalitario marxista leninista, que se aplicó en Cuba, y del desordenado e insustancial Socialismo del Siglo XXI del extinto Hugo Chávez.

Con el argumento del no aislamiento, el gobierno uruguayo, en el que los promaduro son muchos, demoró lo más que pudo la decisión del Mercosur .

Y en realidad se trata de una aspecto serio que no se puede dejar de considerar. Hay sanciones que, por lo menos en teoría, lejos de perjudicar a las dictaduras y los dictadores, son castigos para los pueblos al agravar sus ya difíciles situaciones.

Pero ¿alguien cree que los mandamases chavistas administrarán equitativamente los beneficios de una relación sin trabas? ¿Lo han hecho hasta ahora, o solo se han limitado a repartírselos entre ellos?; esto es, entre los jefes de las fuerzas armadas, los miembros de la nomenklatura, incluidos los grupos de choque armados.

El otro riesgo es empujarlos para el otro lado. Pero la realidad es que están del otro lado con sus amigos Rusia y China a la cabeza.

Habrá que ver qué le dan estos como ayuda real, aparte de préstamos muy bien atados y armas para uno de los mayores, sino el mayor, ejércitos de América Latina.

Maduro está solo.

Y lo está por decisión propia . Y peor aún, está solo y mal acompañado por las FFAA y la burocracia chavista y algunos amigos de afuera, que tan caro le han costado, le cuestan y le van a costar en el futuro a esta desangrada Venezuela.

Qué hacer para ayudar al pueblo venezolano y al mismo tiempo asegurarse que esa ayuda no irá a engrosar las cuentas de los “dueños” del poder.

Difícil decisión. Lo primero es lo primero y en ese caso es llamar las cosas por su nombre. Si es una dictadura hay que nombrarla y tratarla como tal que es lo que, finalmente, hizo el Mercosur.

Publicidad

Publicidad