Lunes, 12 de noviembre, 2018 | 2:42 pm

Sólido, como Baninter…



Cada dominicano debe más de 220 mil pesos, de un préstamo que nadie le preguntó, y cuyo dinero no supimos qué se hizo.

La deuda pública la piden los gobernantes, y hacen lo que les da la gana con ese dinero; pero quienes pagamos somos nosotros.

Ya debemos 46,600 millones de dólares; más de un 60 % del Producto Interno Bruto (debemos casi las dos terceras partes del total de riquezas que produce nuestro país).

Más de la mitad de todo el gasto del gobierno es para pagar cuotas de la deuda pública. Como una persona que la mitad de su sueldo es para llevárselo al prestamista. Peor aun es que de todos los ingresos del Estado más del 25% se va en intereses.

Estamos pidiendo préstamos para pagar préstamos. La deuda, lejos de bajar, sube y sube como la leche hirviendo. Solo Danilo, en apenas 6 años, ha incrementado la deuda pública en 82 %. De aquí a 2020 (si llega) habrá tomado más préstamos que todos los gobiernos anteriores juntos.

Ojalá estos datos me los hubiese inventado yo; pero son de fuentes oficiales. Este escrito es un resumen de análisis hechos por reconocidos economistas.

Lo más grave de todo es que el Gobierno, en lugar de tomar medidas ante esta alarmante realidad, busca ocultar la verdad, pagándoles a economistas mercenarios como Andy Dauhajre para que en espacios comprados publique falacias de lo “bien” que está la economía.

La situación del país se parece mucho al anuncio aquel: “Sólido, como Baninter”… y al poco tiempo el banco quebró.

El despliegue de propaganda del Gobierno es una confesión de lo mal que está la cosa. Pues como dicen: “el que está bueno no forza”.

De tanto mentir y engañar, el Gobierno no ha hecho nada por corregir un gasto público abultado y un presupuesto deficitario.

La corrupción y el clientelismo salen muy caros, y son imprescindibles para ellos mantenerse en el poder. El que carece de moral y liderazgo solo le queda el dinero para comprar respaldo.

Espero que el pueblo abra los ojos, y pongamos cada cosa en su puesto, antes de que estalle una crisis económica. Nos están dejando sin país… Literalmente.

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