“Sin conciencia ”



A veces chispazos de memoria traen vainas. Titulé “Tous ces tigres” una columna reciente y más de un lector creyó que pedantemente llamé tigres o “tígueres” a los políticos “enjebrados” en lo de Odebrecht.

¡Esos caballeros! Pero “tous ces tigres” es un verso de “La Marsellesa”…

¡Quieto, Bobby! Lo cual, al meditarlo, me recordó una frase de Hamlet en su soliloquio alucinado, “la conciencia nos convierte a todos en cobardes”.

En su caso, el ser o no ser asesino del padrastro, y todo el culebrón shakespeariano, trata sobre la ambición desmedida y la intriga política.

El sentimiento que exprimió de algún pliegue inútil del órgano de mi mente aquello de “todos esos tigres”, trajo también quizás como rábano por las hojas al desquiciado príncipe danés.

Tal vez pertinentemente. Porque nuestros protagonistas del caso Odebrecht carecen de miedo, o sea no son cobardes, y si no lo son jamás dirían en su propio drama –ni entenderían el valor socio-político— de esa brizna literaria: “la conciencia nos convierte a todos en cobardes”. ¡Allons!

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