“Siempre empeorando”



Una de las causas de las frustraciones constantes de nuestra política frente a Haití es que esperamos de ellos alguna coherente buena fe, imposible dado que nunca han logrado organizarse internamente. Su inviabilidad no es de ahora.

En 1914 tropas alemanas, británicas y estadounidenses invadieron porque su ingobernabilidad amenazaba ciudadanos e inversiones extranjeros.

Los americanos volvieron solos por 19 años, hasta 1934. En 1920, cuando era sub-secretario de la Marina, Franklin D. Roosevelt, dijo al New York Times: “Yo mismo escribí la Constitución de Haití, y si así lo digo, es porque creo que es una constitución bastante buena”.

Desde su independencia en 1804 hasta 1920, la constitución haitiana prohibía a blancos ser propietarios y tener derechos políticos y civiles. Haití lleva intervenida por la ONU casi quince años.

Son simples datos que dan mucho qué pensar…

¿Cómo creer que ese pobre territorio en constante involución puede organizarse o valerse por sí mismo? Repetir lo mismo esperando resultados diferentes es una locura… Querámoslo o no, tenemos que ver qué conviene hacer.

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