Martes, 11 de diciembre, 2018 | 2:26 am

Siempre con el pez gordo



La República Dominicana acaba de romper relaciones diplomáticas con Taiwán, incorporándose a casi todos los países del mundo con relaciones diplomáticas con la República Popular China y que han adoptado la política de una sola China.

Desde 1949 Taiwán tiene un gobierno separado de China Continental, con el apoyo de Estados Unidos y el bloque de la OTAN hasta 1979, cuando estos crean la política de una sola China, trasladando su embajada desde Taipéi a Beijing.

Mediante el consenso de 1992 la República Popular China y Taiwán reconocieron que existe una sola China, pero que ambas lo son. Irónicamente, a la fecha sigue el “status quo” de Taiwán, sin proclamar una independencia formal del gobierno de la presidenta Tsai Ing-Wen. De su lado, el Estado chino, dirigido por Xi Jinping, afirma que ese territorio es parte de China y que, de ser necesario, debe ser reunificado inclusive por la fuerza.

Aunque Trump apoya la política de sus antecesores, de Estados Unidos abandonar su política de una sola China, reconociendo la independencia de Taiwán, existe el riesgo de un ataque inminente de la China comunista.

La realidad es que decidimos aliarnos con el pez más grande, que muchos presagian será la economía más grande del mundo. Siendo la China Popular el segundo socio comercial en importaciones de nuestro país, las posibilidades de intercambios comerciales se potencializan, con el consecuente impacto en nuestra economía.

Según datos del Fondo Monetario Internacional, Estados Unidos es la economía más grande del mundo, con 20.4 trillones de dólares, seguida por China con 14 trillones (World Economic Forum 2018).

Aunque es controversial, de continuar el crecimiento económico del 6 % anual de China Popular y el de Estados Unidos del 2%, el país asiático ocuparía el lugar de Estados Unidos en los rankings mundiales y mediciones económicas en dos décadas.
Tan esperada como necesaria fue la decisión del gobierno dominicano.

Los beneficios deberán llegar a todo el país, pero para el intercambio bilateral hay que tener en cuenta la política intervencionista china y las prácticas comerciales del gobierno comunista de caras a los acuerdos comerciales con nuestros socios cercanos y lo que puede significar para nuestra balanza comercial.

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