Miércoles, 12 de diciembre, 2018 | 2:00 pm

Semana Internacional de la Poesía



Por séptimo año consecutivo y gracias al trabajo del Comité Organizador y la Fundación Espacios Culturales, que preside Mateo Morrison; con el concurso de la UASD, entidades afines, embajadas y empresas privadas comprometidas con el arte y la cultura, se celebró en la capital, Santiago, La Vega, San Pedro de Macorís y Moca la Semana Internacional de la Poesía, en esta ocasión, dedicada a figuras representativas de un período muy particular y esplendoroso de la historia de la poesía en nuestro país, como lo fue el de los Independientes del 40, específicamente, Pedro Mir, Manuel del Cabral, Héctor Incháustegui Cabral y Tomás Hernández Franco; también a la artista Delia Weber y al poeta Rubens Suro, epígono este último del movimiento Los Nuevos de La Vega, de 1936.

Un amplio programa de actividades desplegado en universidades, centros culturales, escuelas, liceos y colegios entre los días 18 y 24 de octubre permitió que, en las voces de poetas internacionales y nacionales, la poesía ocupara un primer plano en las agendas docente y cultural, honrando también la memoria y el legado de nuestra insigne poeta Salomé Ureña, cuyo nacimiento se conmemora el 21 de octubre.

Nos visitaron connotadas personalidades del decir poético, la prosa de ficción, la investigación y la crítica como Rocío Silva Santisteban (Perú); Raquel Lanseros, María Solís Munuera, Tomás Sánchez Santiago y Jesús Losada (España); Elsye Suquilandia (Ecuador-Alemania); Paura Rodríguez (Bolivia); David Cortés Cabán (Puerto Rico); Kary Cerda (México); Kenny Rodríguez (El Salvador); Roger Toumson (Francia); Martín Gambarotta (Argentina); Silvio Mignano y Danilo Manera (Italia); Samuel Gregoire (Haití) y Fabián Badejo (Nigeria-Saint Marteen). Como es habitual, se contó con un nutrido grupo de poetas nacionales, quienes compartieron sus obras con el público.

Hija mítica de Sísifo y Prometeo, colocados de frente al destino y a expensas de lo inevitable, inexorable y cruel de su olímpico castigo, la poesía mantiene en el mundo su heráldica misión de elevar el espíritu, el pensamiento, la riqueza de las lenguas y culturas, y enaltecer la hermandad de los pueblos por encima de todos los avatares de la historia y las crisis de la humanidad.

En la razón de ser de la poesía descansa el más inspirador y señero sentido de la libertad. El carácter rebelde de la poesía por ante las injusticias y los horrores de la degeneración de lo humano dista años luz de cualquier intento de someterla o reducirla a los diques ideológicos de discursos doctrinarios o panfletarios.

Porque el poema es un surtidor de pensamiento y lenguaje, y porque abriga en lo simbólico su función estética y humana por excelencia, la poesía tiene por tarea mirar con atención y sensibilidad su contexto socioeconómico, jurídico-político, cultural e histórico, además del estadio vigente de la lengua, que ha de ser su principal recurso y fundamento, para llevar a cabo su más radical misión, que es la de trascender cada uno de esos elementos, para instalarse soberana en las sendas del porvenir.

Se convierte en legado humano de un lenguaje universal, que tiene como norte la defensa a ultranza de la libertad, la creatividad y la vida.

La vigencia de la poesía es punta de lanza para recobrar el saber y el sentir humanísticos en la educación de las presentes y futuras generaciones.

Las distintas voces presentes en la VII Semana Internacional de la Poesía se transformaron en único concierto, como expresión de fraternidad y solidaridad. Porque a una posible desolación y absoluto terror humanos, que pudieran imponer, muy a nuestro pesar, la irracionalidad, el egoísmo y la derrota del espíritu, la esencia de la poesía les sobrevivirá.

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