Sandinistas consolidan su poder en Nicaragua con un ente electoral en la mira

Ortega y los sandinistas, en el poder desde enero de 2007, además de tener el control de las cuatro poderes del Estado, ejercen influencia sobre el Ejército y la Policía, mantienen una alianza “estratégica” con la principal cúpula patronal y por cuatro años más tendrán a la mayoría de alcaldes en sus bolsillos.

El presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Los sandinistas, cuyo máximo líder es el presidente Ortega, ganaron 135 de los 153 ayuntamientos en disputa, incluida Managua.
El presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Los sandinistas, cuyo máximo líder es el presidente Ortega, ganaron 135 de los 153 ayuntamientos en disputa, incluida Managua.


Managua, Nicaragua.- El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) consolidó su poder en Nicaragua al arrasar en las elecciones municipales del 5 de noviembre pasado, con un Consejo Supremo Electoral señalado de favorecer al oficialismo y que no genera confianza en la oposición.

Los sandinistas, cuyo máximo líder es el presidente del país, Daniel Ortega, quien fue reelegido para su cuarto mandato y tercero consecutivo de cinco años en noviembre del año pasado, ganaron 135 de los 153 ayuntamientos en disputa, incluida Managua, en medio de denuncias de irregularidades y baja participación.

El ente electoral, criticado por diversos sectores por su falta de independencia y responder al oficialismo, anunció que el FSLN obtuvo también en las elecciones el control de las 15 capitales departamentales o de provincia y las dos principales ciudades de las regiones autónomas del país.

El sandinismo está bajo el control absoluto de Ortega y su esposa, la influyente vicepresidenta Rosario Murillo, quienes manejan también los demás poderes del Estado sin contrapeso, incluido el Electoral, según sectores adversos al Ejecutivo.

Ortega y los sandinistas, en el poder desde enero de 2007, además de tener el control de las cuatro poderes del Estado, ejercen influencia sobre el Ejército y la Policía, mantienen una alianza “estratégica” con la principal cúpula patronal y por cuatro años más tendrán a la mayoría de alcaldes en sus bolsillos.

Con todo ese poder, las miradas se han vuelto hacia el árbitro electoral, acusado por la oposición de alterar los resultados de las elecciones municipales de 2008 y de 2012, y las presidenciales de 2011 y de 2016 a favor de los sandinistas.

La Misión de Acompañamiento Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MAE/OEA) recomendó, en el informe preliminar sobre las elecciones municipales del pasado domingo, una reforma electoral integral en Nicaragua.

La MAE/OEA aseguró que existe espacio para fortalecer el ámbito legal, técnico, procedimental, tecnológico y humano de los procesos electorales de Nicaragua.

Recomendó mejorar el tema de la organización, tecnología electoral, capacitación, uso de tecnología en la logística electoral, papeletas, copia de las actas, divulgación de resultados y acceso a la información.   En las mejoras recomendó incluir el padrón electoral, sistema de resolución de disputas electorales, financiación político-electoral, inclusión política, participación de mujeres y participación de la sociedad civil.

En su informe preliminar la OEA omite el colapso del sistema, el fraude, el ventajismo y la exclusión, señaló el opositor movimiento Frente Amplio por la Democracia en una declaración.   La OEA no ha tocado el fondo del problema, que es el control total del sistema por parte del régimen de Ortega, lo que genera el rechazo de la ciudadanía a una estructura electoral sin confianza ni credibilidad, alegó.

El sistema electoral actual se ha modificado y diseñado para garantizar que nadie más que el FSLN pueda ganar, y no solo ganar, sino conservar la mayoría en la Asamblea Nacional, apuntó la poetisa y escritora nicaragüense Gioconda Belli.

 

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