Domingo, 15 de julio, 2018 | 10:27 am

Salvar a Haití



Hay otro aspecto de la poblada de Haití que recuerda la de 1984 aquí: la presión de organismos como el FMI puede hacer desvariar a políticos díscolos o sin experiencia.

¿A cuál veterano del PLD, PRM o PRD se le ocurriría subir de un fuetazo cualquier precio controlado, como la gasolina, casi 40 % de un fuetazo? Los jefecitos de misión y embajadores necesitan interlocutores dolientes, no solo en el sector público, sino líderes empresariales comprometidos con el mejor interés nacional, capaces de crear y mantener entidades de la sociedad civil como son Conep AIRD, Airen, Adoexpo, ANJE, Educa, APEC, Unphu, PUCMM, patronatos como Rehabilitación, Liga Contra Cáncer, Plaza de la Salud, y muchísimas otras, incluso rosca-izquierdas como Centro Bonó, Participación Ciudadana o Marcha Verde.

Nada de eso lo hay en Haití, porque sus contados ricos en su mayoría son indolentes expoliadores desinteresados en su pueblo. Lo de estos días solo se entiende en el contexto de la supina inviabilidad de Haití, territorio urgido de intervención internacional para salvarlo de sí mismo.