Salir de debajo de la patana



Estamos bateando en la segunda mitad del noveno inning, con dos outs, dos strikes sin bolas, bases limpias y la pizarra marcando 10 carreras contra cero, en contra nuestra. Y el árbitro también en contra.

Salir bien de esa desventajosa situación y de paso ganar el partido, equivale a algo así como salir de debajo de una patana con el motor encendido.

Interpolando los escenarios e imaginando que somos el equipo que está perdiendo el juego y que la difícil situación social que padece la República Dominicana es nuestro adversario, podríamos llegar a la conclusión de que lo único que podría salvarnos del fracaso total como nación sería salirnos a tiempo de debajo de la patana.

Pero para ello tendríamos que cambiar algunas realidades: parar la corrupción, diafanizar el sistema judicial, limpiar la Policía, completar el nuevo modelo carcelario, fortalecer prioritariamente los ministerios de Salud y de Educación, resolver la crisis eléctrica, construir represas para prevenir la escasez de agua, propiciar la convivencia respetuosa con el vecino Haití, desinfectar las cámaras legislativas para eliminar sus alimañas, respetar las leyes al pie de la letra, eliminar los privilegios irritantes, suprimir los ministerios innecesarios, suprimir las botellas y las damajuanas en el país y en el extranjero, transparentar el gasto público, garantizar la seguridad ciudadana acabando con la delincuencia pero respetando los derechos humanos; organizar y adecentar el transporte de pasajeros, sincerar los sueldos fabulosos de algunos funcionarios, eliminar los cofrecitos, barrilitos y demás yerbas aromáticas, meter en cintura a los sindicatos-empresas que monopolizan la carga terrestre.

Estas son sólo algunas de muchas otras acciones correctivas que por falta de espacio no podemos consignar aquí.

Además… en eso llegó el lechero. Prohibido seguir soñando.

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