Salarios



Cuando el gobierno convoca a los representantes del sector empresarial y sindical a una reunión para analizar la impugnación y las observaciones a la propuesta de aumento al salario mínimo del 20 %, son muchas las interrogantes que deben ponerse encima de la mesa para que primen los intereses de la nación y no solo las de un grupo.

En primer lugar está la representatividad de los interlocutores, tanto del gobierno, quien con un simple decreto pondría el ejemplo; los sindicatos cuya membresía es una minoría de los trabajadores del país; o los empresarios en un mundo donde la informalidad representa la mayoría de los empleos.

En segundo lugar está la multiplicidad de sueldos para un mismo trabajo. Si eres conserje en una empresa grande ganarías $15,447.00, si lo haces en una empresa de menos de 4 millones de pesos de capital se te pagaría $10,620.00, y si ese trabajo fuese en una zona franca, el mínimo sería $8,310.00. ¿Cómo en un país puede haber múltiples salarios mínimos para un mismo trabajo?

En tercer lugar deben considerarse las inconsistencias entre el bajo nivel de inflación (IPC) y la canasta familiar. Tenemos que las autoridades del país pregonan un IPC entre los más bajos del mundo, representado por cifras cercanas al 2/3 %.

Sin embargo en contraparte, se nos presentan cifras relativas a la canasta básica familiar, cuyo valor por quintil, o sea grupo económico, representa un valor muy superior en los mismos periodos.

Por igual hay que poner sobre la mesa el tema de la capacitación y qué rol representa el esfuerzo de superación. También hay otros puntos, como el del primer empleo, horarios de trabajo, concepto de días de fiesta, horas extras, etc.

Súmale a esto las cargas adicionales que llegan a representar entre el 40/60% del salario, y percibiremos el cuido y delicado del tema, donde antes que nada, debe prevalecer el consenso para bien de todos.

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