Salario digno






El magisterio es uno de los pocos sectores del sector público que cuenta con un salario digno. Eso se puede colegir con una auditoría visual simple a la nómina que paga el Estado dominicano.

El problema radica en los compromisos, muchas veces sin asesoría profesional, que hace el maestro, que compromete, más allá de lo prudente, su sueldo con entidades crediticias.

De acuerdo a expertos, una cantidad impresionante de maestros se endeuda hasta el techo y luego no pueden enfrentar otros compromisos de su vida cotidiana.

Hace poco el ministro de Educación, Andrés Navarro, poniendo el dedo en un tema tan sensible, habló de ver la naturaleza del endeudamiento de los docentes para ensayar con una o varias soluciones satisfactorias para enfrentar el problema.

La lógica que se impone es que, independientemente de los aumentos sucesivos que hace el Ministerio de Educación, los profesores no tienen contención y se dejan llevar por una cultura malsana de endeudamiento.

Hay que tomar en cuenta que el Ministerio de Educación no solo paga al magisterio, sino que también tiene otro papel, ya que funciona como agente de retención de la cooperativa y otras entidades crediticias.

De manera que de tomar carta en el asunto, como ya adelantó su titular, serviría para disciplinar al sector en los compromisos que hace con su salario.

Esta fórmula, indudablemente, beneficiará a los profesionales y, con toda seguridad, podrá llevar mayor sosiego a la familia magisterial.

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