Miércoles, 19 de septiembre, 2018 | 12:19 pm

Ruta hacia economía global



Una serie de acontecimientos que se produjeron la semana pasada en el entorno internacional deberían servir de alerta a los actores económicos, políticos y sociales de la República Dominicana de cómo enrumbar el país hacia el imperativo de la economía global.

La tendencia alcista que registró el petróleo, la agudización de los conflictos bélicos en Medio Oriente y el planteamiento de la canciller alemana, Angela Merkel, de que ya Europa no puede confiar en que Estados Unidos la proteja, ha creado un clima geopolítico de incertidumbre.

La precaria hegemonía mundial estadounidense quedó al desnudo nuevamente, cuando apenas un día después de que la administración de Donald Trump anunciara su retirada del pacto nuclear con Irán, ese país atacó objetivos de Israel en los Altos del Golán.

Se trata de un territorio estratégico sirio que Israel ocupó en la Guerra de los Seis Días, de 1967, y que se anexionó más tarde en una decisión no reconocida por la comunidad internacional.

Esta situación agudiza un contexto internacional ya adverso, colocando a naciones de economías medias, como la República Dominicana, ante un panorama complicado, sobre todo, por la amenaza que representa el incremento del barril del petróleo.

Los actores dominicanos están en el deber de asumir el entorno internacional como una seria alerta y repensar acerca de cómo impulsar la Estrategia Nacional de Desarrollo, cuya viabilización presenta rezagos. La ruta obligada es hacia la economía global.

En la coyuntura actual resulta un imperativo para el país la dinamización de sus exportaciones. Ninguna nación en el mundo ha podido alcanzar un verdadero desarrollo económico sin orientar su economía hacia el mercado global.

Los denominados “milagros” de crecimiento económico vinieron precedidos de reformas institucionales y económicas, que buscaban alinear correctamente los incentivos para desarrollar todo el potencial en el mercado global.

Ese camino lo transitaron exitosamente naciones como la República Popular China, Japón, Corea del Sur, Singapur y Alemania, entre otras.

En el caso dominicano, en los últimos seis años, la administración que encabeza el presidente Danilo Medina ha hecho esfuerzos por incentivar y mejorar la logística para mejorar las exportaciones, incluyendo la dedicatoria de 2018 a ese tema.

Aunque el desempeño de la economía ha sido bueno, no parece ser suficiente ante el difícil panorama mundial. La economía nacional ha registrado un crecimiento anual promedio de 7.1 %, entre 2014 y 2016.

De acuerdo a cifras oficiales, se han creado 500,000 empleos, de octubre de 2012 a marzo de 2017, uno de los ritmos más elevados de la región; y, además, la inflación promedio es de apenas 2.7 %, la segunda más baja de los países de la región no dolarizados.

Estos resultados tienen su origen en un adecuado manejo macroeconómico, en un programa de consolidación fiscal y en una política monetaria conservadora.

A veces parece olvidarse que la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana (2010-2030), cuyo objetivo consiste en responder a la necesidad de un proyecto concertado de nación que oriente, en el mediano y largo plazo, el accionar de las políticas públicas hacia un desarrollo económico sostenible; lleva seis años de su promulgación.

Aun hay tiempo para encaminar correctamente al país hacia la economía global, y la reciente formalización de las relaciones diplomáticas y comerciales con la República Popular de China constituye una buena señal. Pero, sin duda, el tiempo apremia.

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