Repudio verde a la clase política

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Con empresarios o sin empresarios la Marcha Verde volvió a aglutinar a una gran multitud unida por un reclamo que, por genérico, seduce a muchos: fin de la impunidad y la corrupción.

Aunque quiera aparentar indiferencia, desde hace meses en el Gobierno han interpretado con claridad el mensaje que envía este fenómeno social y que se resiste a debilitarse con el paso de las semanas.

Los estrategas con oficina palaciega se resistían a aceptar que ellos mismos ya eran desechables para los promotores de ese movimiento, hasta que una “proclama” de uno de los grupos de la Marcha Verde pidió la renuncia del presidente Danilo Medina.

Si le quedaba alguna duda, le fue disipada el domingo con el pedido de sometimiento penal contra el mandatario.

Pero hay un segmento de la clase política dominicana que no ha entendido el fenómeno y está haciendo coro a un fenómeno que va contra ellos mismos.

No han querido sentir el desprecio o indiferencia frente a ellos expresada por quienes se manifiestan en las distintas marchas verdes.

Los infiltrados no han sido bienvenidos. La Marcha Verde les hace coro a políticos en retiro, como a Hugo Tolentino Dipp o a Milagros Ortiz Bosch.

A Luis Abinader o a Guillermo Moreno no se les repudia pero tampoco se les hace mucha bulla para que no asuman protagonismo.

Las manifestaciones verdes se están convirtiendo también en una expresión de rechazo a la clase política en su conjunto, de lo que no están exentos oficialistas ni opositores, pues se les ve como parte del mismo saco.

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